♥¿QuE bUsCaS?♥

martes, 5 de enero de 2010

Capitulo 16: PASEO

PASEO

Llegamos a casa y entramos, él me siguió en silencio, pero su rostro se veía iluminado con lo ocurrido después de la fiesta.

Se me estaba haciendo tarde, pero cuando corrí, el se apareció delante de mi. Tenía una mochila en su mano, seguro allí traía la ropa para cambiarse.

--¿Porque tan apurada?

--Porque si mi novio llega y te ve, estaremos en problemas. —Me sonrió de forma traviesa. Di unos pasos hacia mi, dejo caer su bolso, me rodeo con sus brazos y comenzó a besarme sin dar tregua.

Me levanto del suelo, lo rodee con mis piernas, dejando que el vestido subiera, y mostrara un poco de más.

Dan se rio de lo que sucedía pero siguió besándome.

Se sentó en el sofá, y me acomodo en su regazo. Me sentía tan feliz, pero sabia muy bien que esto nos mataría a los dos. Pero al diablo con esos malditos chupasangres.

Retrocedió para poder mirarme a los ojos, mi respiración era tan entrecortada como la suya.

--¡Por amor dios! Y yo que pensé que te había besado como quería antes. —Comento. Su expresión fue muy cómica.

--Y ahora que piensas.

--Que en esos momentos, no tenia la menor idea de lo que me estaba perdiendo.

Volvió a besarme, esta vez con mas pasión, no me había dado cuenta pero tire de él para acercarlo a mi, hasta que quedamos recostados en el sofá de la sala.

Él me miro, con una sonrisa en sus ojos. Levanto una ceja preguntándome por mi comportamiento.

--Desquitándome por el tiempo perdido—Respondí con un encogimiento de hombros. Me sentía en el cielo.

--Ya veo—Murmuro y volvió a besarme.--¿No teníamos que ir a una “reunión”?

--¡Mierda!—Me queje—Lo había olvidado.

--¿Lo habías olvidado? Pero eras tu la que hace menos de media hora decía que teníamos trabajo que hacer—Se burlo.

--Bueno, es que cuando tengo un entretenimiento como este, pierdo la noción.

--¿Entretenimiento?

--Si, uno que por lo que veo no me cansare por al menos años, años, años y...—Me callo con un dulce beso. Se acerco a mi oreja y me susurro de forma tierna.

--Te amo.

--Y yo a ti. —El me miro perplejo.--¿Que?

--¿Hablas en serio?--Parecia asombrado

--¿Porque te mentiría?--Me confundio su pregunta.

--No te dejare de amar nunca. Daria mi vida por ti. —Me dio un beso, y me levante del asiento.

Me quité los zapatos de tacón alto, y comencé a subir las escaleras. Antes de seguir me voltee para hablarle a mi novio.

--¿Quieres cambiarte en el baño o en mi habitación?

--¿En cual te cambiaras tu?

--Pues... en mi habitación.

--Ok. Yo también.

--¿Disculpa? No tengo tiempo para tus bromas.

--Pero ¿Quien dijo que estoy bromeando?—Las comisuras de sus labios se elevaron.

--Entonces...—Mi voz fue decayendo de a poco. Y sentí el rubor sobre mis mejillas. Oculte mi rostro detrás de una cortina de cabello e involuntariamente mire hacia abajo.

Dan subió unos escalones y se puso a mi altura.

Levanto mi barbilla para que lo mirara a los ojos, y me dedico una sonrisa torcida haciendo que mi corazón se acelerase.

--No te pongas así—Me dio un besito—Aunque debo reconocer que te ves adorable cuando te ruborizas.

--Pues a mi me parece patético. —Comente.

--No en ti. Y no te preocupes me cambiare en el baño. —Me dio otro beso. —El cual por cierto ¿Donde queda?

--Allí—Le señale.

Camine hacia mi cuarto y cerré la puerta.

Primero me quite el cinturón donde llevaba la estaca oculta en mi entre pierna. Lo deje sobre mi cama.

Luego con suma delicadeza me quite el vestido y también lo deje sobre la cama.

Busque mi blusa, un pantalón. Me las coloque con rapidez.

Mi celular comenzó a sonar y atendí.

--¿Hola?

--¿Sisi?—La voz de Mat preocupado.

--Si llamas a mi numero, suena algo estúpido que preguntes si soy yo la que contesta.

--Eres tú. —Aseguro.

Puse el teléfono en altavoz, y seguí vistiéndome. Alguien toco la puerta y con suave susurro pregunto.

--¿Puedo pasar?—La abrí la puerta a Dan. Y le hice señas de que no hablara en voz alta o Matías lo escucharía.

Ahora le preste atención a mi amigo que estaba en el teléfono.

--¿Que sucede Mat?

--Bueno, es que estabas en el baile, bailando con Dan y luego desapareciste, y no te encontré por ninguna parte y me preocupaba que hubiera sucedido algo, aun es muy temprano.

--Tranquilo, no pasó nada—Daniel frunció el seño, fingiendo estar herido, sofoque una risita. —Sabes que soy una adolescente ocupada, y bueno, esta noche no era la excepción.

--¿Entonces porque fuiste?

--Ya te lo dije.

--Ya recordé—Respondió después de unos minutos. Hacia frio afuera y comencé a buscar una campera para usar.

No me había fijado pero Dan estaba recostado en mi cama, y en sus manos balanceaba el cinturón con mi estaca y una gran sonrisa en su rostro.

--Por suerte, me porte bien contigo—Murmuro cuando se la quite de la mano.

En mi armario no había nada, pero comencé a sacar la ropa para ver si estaba allí.

--Mat. —Me dirigí nuevamente a mi amigo.

--Antes de que digas algo ¿Estas con Daniel y he interrumpido algo?

--¿Que te hace pensar eso?

--No lo se, solo decía. Pero tu ya estabas saliendo con Dan ¿Cierto?

--Si. —Saliendo, pero no en ese sentido. Sino que ayudándome a matar vampiros.

--Oh—Fue lo único que dijo.

--¿Donde esta tu novia?

--Lucia se fue al baño con María. Al menos hace diez minutos. —Comento a su pesar.

--Tranquilo

--¿Porque dices eso?

--Porque estas mal por que están tardando demasiado, pero así son ellas, son porristas tardan años en arreglarse.

--Ya veo.

--No te preocupes. A menos que beses mal.

--¿A menos que bese mal?

--Tú no besas mal Mat. —Daniel me miro fijo. —Créeme lo he escuchado de tus novias anteriores y es lo que mas extrañan.

--¿En serio?

--Claro. —Ya había encontrado mi campera y ahora estaba por guardar el vestido cuando mi amigo volvió a hablar.

--Respecto a lo que hablamos hace unos días.

--Si ¿Que con eso?

--Bueno, no te mentí, para mi Si—Remarco esas palabras—Fue importante. —Mire el móvil en silencio. No sabia que decirle. Eso ya había pasado.

Lo único que logré decir fue:

--¿Donde esta Lucas?

--No te preocupes, Lucas no esta conmigo, fue a buscar algo para beber, no ha oído nada de lo que dije. —Suspire aliviada.

--Pensé que estaba allí.

--No soy tonto, me asegure de que nadie oyera.

--Ok. No dejes que beba demasiado. Porque esta vez no podrás llevarlo a casa.

--Me asegurare de ello.

--Chao Mat.

--Adiós Sisi, te quiero.

--Yo también. —El cortó la llamada.

No me había fijado pero Dan no se había movido de donde estaba y me miraba fijamente.

Levante una ceja en forma de interrogación, pero él solo negó con la cabeza y se levanto.

--¿Lista?

--Lista. —Salí de mi habitación.

--¿No llevaras tu teléfono?

--Tienes que estar de broma, que si me llaman, aunque este en modo silencio nos oirán y estaremos muertos antes de que nosotros nos demos cuenta.

--No tienes que ser tan drástica. —Me voltee y le dio un beso que el respondió de igual forma.




Faltaba solo unos minutos para que llegásemos al lugar en donde se reunirían.

Ya era muy tarde, al menos quería escuchar la última parte de la conversación.

El no despego los ojos de mí en todo el camino y me estaba poniendo nerviosa.

--¿Porque me miras tanto?

--Porque eres irremediablemente hermosa...—Vacilo, lo mire—Y ¿Tu ya estabas saliendo conmigo?

--Claro, ero no de esa forma, sino que yendo conmigo ayudándome con el trabajo de cazadora.

--Ya entendí—Dijo con una sonrisa de satisfacción.

--¿Por que sonríes?

--Porque si “salíamos” en la manera a la que Mat se refería y no te estaba besando todo el tiempo saltaría de una cornisa.

--Como si eso te matara—Reí.

--No, pero atraería tu atención. —No podía estar enojada con él, así que solo le sonreí y el paso su brazo por mi cintura y me atrajo hacia si. Me dio un profundo beso, cuando este término me queje como niña pequeña.




Llegamos al bosque pero ya era tarde, solo quedaban dos vampiros murmurando.

--Vigílala.

--¿Porque yo?

--Porque si no lo haces yo te matare. —Los dos se gruñeron, pero al parecer uno tenia mas poder que el otro.

--Esta bien, pero no seré yo quien les envié el mensaje. —El otro vampiro se carcajeo.

--Tranquilízate, enviaremos a alguien adiestrado para que haga el trabajo sucio.

--¿Que haremos si rompe las reglas que le hemos marcado?

--Atacaremos.

--¿Todos?

--Si, todos—No pude evitar estremecerme. Mi novio me rodeo con sus brazos dándome seguridad.

--Sera divertido.

--Toda una ciudad para nosotros.

Los vampiros se despidieron y marcharon.

En un momento estaban ahí, y en menos de un segundo ya no lo estaban.

Siempre me preguntaba si así me veía yo cuando me movía a mi velocidad de vampiro.




Nos marchamos de allí, antes de que algún vampiro se le diera por regresar y nos encontrara allí husmeando.




El camino a casa fue en completo silencio, aun estaba pensando en la frase “Toda una ciudad para nosotros”.

Cuando Daniel hablo.

--¿Quienes son?

--No lo se.

--Pareciera que si, estas muy obsesionada con ese grupo en especial, ¿han hecho algo que no sepa?

--No han hecho nada, pero ese es el problema. No se a que están esperando. —Sabía que no me querían a mí junto a Daniel, ¿pero de que manera ayudara eso a dejar la ciudad para ellos?




Llegamos a casa, y busque algo en el refrigerador para comer, saque uno de los postres de papá.

--Es tarde—Comento mi novio—Deberías ir a dormir.

--Tienes razón. —Murmure. Él se acerco y me dio un beso.

--Dulces sueños cielo. —Otro beso.

--Si sigues así, dudo que me vaya a ir a dormir. —Dan rio y se marchó.

Fui a mi habitación, hacia días que no dormía, no estaba cansada pero con todo lo que había sucedido, necesitaría asimilarlo con un largo y profundo sueño.

Me puse mi piyama y fui a acostarme a mi cama. Cerré los ojos suspire profundo y me deje vencer por el sueño.




Oí unos pasos, pero no me iba a abrir los ojos, aun estaba muy cansada, mi cabeza estaba debajo de mi almohada.

--Sisi. —Era la voz de Antonio.

--Déjame—Me queje.

--Hija levántate. — Me toco el brazo.

--No quiero.

--¿Ni por ningún novio del mundo?

--Ni por ningún novio del mundo. —Me quede en silencio.--¿Que acabas de decir?—Me senté.

--Dan esta aquí y ya hablo conmigo. —Sonrió.--¿Porque no me lo dijiste?

--Porque desde que somos novios es la primera palabra que cruzo contigo y al parecer ya se me adelantaron. —Volví a acostarme. —Dile que venga a mediodía.

--Ya es mediodía—Repuso Antonio.

--Entonces que venga en dos horas.

--Sasha Lucrecia Zafiro, levántate ahora.

--Solo 5 minutos más.

--Nada de eso—Me destapo y yo me encogí. Me abrace a mi misma.

--¡Papá!

--Arriba pequeña. —Me quito la almohada. Y fruncí el seño.

--¡Ya basta!—Abrió las cortinas dejando entrar la luz diurna, dándome en la cara. No había sol así que no me quemaría, ni nada por el estilo. Grite enojada. Entonces papá encendió la luz.

--¿Sisi?

--¡Ya me levante! ¿Contento?—Me dirigí al baño para asearme. Podía oír la risa de Daniel y Antonio por mi comportamiento.

Luego de una ducha, Salí me cambie escondiendo dos estacas en mi cinturón como siempre y baje las escaleras refunfuñando.

--Buenas tardes—Dijo papá.

--¿Sabes?—Me detuve para saludar a Dan y darle un pequeño beso,--Lo de las cortinas no era necesario. —Bese a papá en la mejilla.

--Yo creo que si era necesario, no ibas a levantarte. —Me prepare mis cereales con leche en un tazón y me senté al lado de Daniel.

--Papá, voy al instituto, estudio...

--Seria buena escusa si te comportaras. —Comento Daniel.

--Gracias. —Dije de forma sarcástica.

--Eso es parte de ella, los vampiros aunque hemos logrado ser civilizados seguimos siendo bestias, y es difícil reprimirlo. —Explico mi papá.

--Sigo diciendo, demasiado tengo con el instituto, y agrégale lo de ser cazadora. Entonces cuando duermo, cosa que sucede cada una o dos semanas si es que tengo tiempo—Aclare—Quisiera un poco de paciencia. Pa tal vez tú no lo necesites pero yo no soporto tanto despierta.

--¡¿Como que tu duermes una vez cada una semana o dos?!—Pregunto mi novio alarmado.

--¿Que tiene de malo?—No entendía nada.

--¿Que que tiene de malo? Es dañino para la salud la falta de sueño, las personas deben dormir como mínimo ¡6 hs cada día! Y...

--Hija ¿Aun no se lo has dicho?—Comí más de mi cereal pero negué.

--¿Decirme que?—Pregunto Dan.

--Sisi no necesita dormir, solo lo hace cuando se aburre. —Informo papá.

--Eso no es cierto, a veces de verdad lo necesito. —Comente a lo que Antonio rio. —Lo digo en serio.

--¿Cuantas veces dormiste el mes pasado?—Indago Dan.

--Creo que no lo hice—Murmure.

--No me esperaba eso. —Repuso pensativo.

--Para serte sincera, NADIE espera algo de mí.

--Eso no es cierto—Discutió mi padre.

--Tú te haces falsas esperanzas.

--Sasha—Me reprocho Antonio.

--Solo decía, es decir, mira estoy a un pelo de ser expulsada del instituto por cuarta vez y solo tengo diecisiete años.

--Eso es porque te diviertes haciendo travesuras con Lucas.

--¿Solo con Lucas?—Pregunto Daniel con una carcajada. Le di una patada por debajo de la mesa.

--¿A que te refieres?—Pregunto papá a mi novio.

--A nada. —Respondí rápidamente.--¿Puedo preguntar que haces aquí?—Le pregunte a Dan.

--¿Quieres dar un paseo conmigo?

--Claro. —Me levante de un salto, lave el tazón que use y lo agarre de la mano y nos estábamos por marchar cuando me voltee salude a papá.

--Volveremos antes de que se marche—Aviso Daniel a Antonio.

Salimos y comencé a caminar cuando él me sujeto por la cintura y me atrajo hacia él.

--¿Que?

--¿A donde crees que vas?

--No lo se, pero vamos.

--No caminando. En el auto.

--¿Porque no te gusta caminar?

--No lo se. Ven sube. —Me dio un beso, me senté en el asiento del copiloto y encendió el auto.

--¿A donde vamos?

--A donde tú quieras amor.

--¡Al parque!

--¿Al parque?

--¿No quieres ir?

--Claro, siempre que tú estés allí, pero ¿Porque?

--De día, esta lleno de vida, pero de noche...

--Lleno de muerte.

--Y por eso me gusta, es un cambio total.

--Ya veo.




Llegamos rápido, aunque Daniel no conducía como yo, lo hacia mas rápido que una persona normal.

Bajamos y comenzamos a caminar tomados de la mano.

Algunos chicos se había puesto a mirarme, Dan gruño bajito y paso la mano por mi cintura, atrayéndome hacia él.

--¿Quieres algo?—Pregunto él. Asentí--¿Que?—Me pare frente a él, me puse de puntillas y lo bese, el me rodeo con sus brazos he hizo lo mismo. Estuvimos así durante algún tiempo.

Seguimos paseando por el parque, hasta que encontramos un banquillo blanco vacio y nos sentamos allí.

--Creo que quieres preguntarme algo—Comente.

--Yo... no... Bueno... si... digo no—Levante una ceja, no creo que sea tan difícil hacer una pregunta. Suspiro profundo.--¿Que tanto tienes de mi?

--El orgullo, el ego y la tenacidad. —Dan comenzó a reírse por mi respuesta.

--Déjame volver a preguntar ¿Que tanto tienes de vampiro?

--Mmm... Déjame ver—Me quede callada unos segundos—Pues los sentidos, veo, oigo, y todo lo demás como los vampiros.

--Por eso sabias donde estaba el día que fuiste a buscar tu campera—Asentí.

--También la velocidad y la fuerza.

--Por eso que no pude seguirte esa noche. —Me reí.

--No duermo.

--¿Entonces porque tu papá peleo para despertarte?

--Bueno, no necesito dormir, solo lo hago cuando quiero.

--¿Porque?

--Me gusta soñar, es divertido—Me encogí de hombros—Además nunca me canso físicamente, puede que si mental, por los nervios, ansias y todo ese tipo de cosas.

--Pero te dormiste en el auto de Mat, y no fue porque quisiste.

--Llevaba días con el estrés al máximo por tu culpa.

--¿Mi culpa?

--¿Que diablos hace un vampiro de 130 años en un instituto?

--¿Como sabes que tengo 130 años?

--Me lo dijiste el día que intentaste golpear a Víctor.

--El peor día de mi vida.

--¿Por?

--Por lo que hacías—Fruncí el seño. —Coqueteabas con Víctor, y casi besas a Jake.

--Por suerte estabas allí.

--¿Sabes? Me confundió un poco que cuando lo estuvieras por besar me llamaras para que te ayudara.

--De verdad gracias. —Se adelanto y me beso.

--¿Y a que te referías con “Cuando fuiste lo suficientemente ESTUPIDO como para beber sangre delante de mis amigos y de mi siendo que no me había alimentado como correspondía hace días”?

--No puedo creer que no te hayas dado cuenta

--Al parecer no.

--Como soy la mitad de cada especie, mi dieta...

--Consiste en las dos comidas—Termino por mí.

--Me enfermo y debilito si solo como comida humana y sucede lo mismo si solo es sangre. Y la vez que habíamos ido al bosque, hacia días que no me alimentaba bien.

--Y cuando sentiste la fragancia escapaste.

--Para no saltar sobre ti y quitarte la botella, o peor lastimar a algunos de mis amigos.

--Lo siento—Se disculpo.

--Ya no importa.

--Otra cosa.

--¿Que?

--¿Porque lloraste dormida? ¿De que trato tu pesadilla?

--Normalmente mis pesadillas me hacen despertar enojada y con colmillos—El rio—Pero esa no fue una simple pesadilla.

--¿A no?

--No fue un recuerdo de cuando tenía tres años, que había intentado olvidar. —El suspiro entristecido. Sabia que quería saber cual era el recuerdo pero no quería hacerme daño. —Mi niñez no ha sido muy feliz.

--No es necesaria que me lo cuentes, si no quieres.

--Si no te lo digo, te asustaras de algunas de mis reacciones. Cuando naci, papá convirtió a mi mamá en vampira, nadie sabe de mi, absolutamente nadie—Eso creía hasta unas semanas—Ellos por así decirlo desaparecieron.

--¿Porque?—Me abrazo.

--A ningún vampiro le agradaría la idea de que alguno de ellos se casara con una cazadora y mucho menos con Samanta. De la misma forma que a ningún cazador le agradaría que Samanta se casara con un vampiro y mucho menos se convirtiera en uno.

--Ya entiendo.

--Nadie, sabe que algo como yo existe, por eso se sorprenden o asustan cuando me ven luchar. —Me dio un besito. —Cuando cumplí dos años, comenzaron los problemas.

--¿Problemas?

--Nos habían descubierto, más bien a ellos, no a mí, dijeron que si no acaban todo irían a nuestra casa a matarlos ellos. Ellos se amaban demasiado como para separarse.

--Los entiendo—Murmuro Dan a mi lado.

--Pero sabían que si iban a casa me encontrarían y me matarían o seria usada en experimentos. —Mi novio me atrajo más a él. —Entonces...

--Escaparon—Dijo. Pero yo negué.

--No lo hicieron, Mamá fue a buscarlos para matarlos a todos ellos y que nosotros pudiéramos vivir tranquilos al fin. Papá se había marchado y volvería tarde, era de noche, a mi me dejo durmiendo en la cuna, pero he sido desobediente toda mi vida y Salí de allí. Cuando papá llego el llamo y busco a Samanta por toda la casa pero no la encontró, me vio en la escalera y me levanto preguntándome que había sucedido. —Mientras iba contando los recuerdos que había intentado olvidar resurgieron inundando mi mente.

Inicio del Flash Back.

--Sisi, bebe, ¿Donde esta mamá?

--Ella me dejo allí—Señale la habitación—Dijo que me quería que me portara bien y fuera buena niña, que estaba orgullosa de mi y se fue. —La cara de papá se transformo miedo, tristeza, todo eso junto. Mis ojos se llenaron de lagrimas.--¿Papi estas bien?

--Si, mi vida, ahora escúchame bien—Me bajo y me agarro de los hombros. —Por favor obedece. Quiero que te escondas como cuando jugamos. ¿Entiendes?—Asentí y corrí al armario de mi habitación y me escondí de forma silenciosa.

Oí la puerta cerrarse y a papá correr con desesperación por la calle, quería saber que sucedía pero algo dentro de mi decía que al menos por esta vez me comportara.

Fin del Flash Back.




--¿Te quedaste allí escondida?

--¿Que otra cosa podía hacer? Papá parecía asustado entonces lo hice, creo que fue la única vez que hice lo que mi papá me pidió sin hacer escándalo o aprender la lección.

>>No se cuanto tiempo estuve allí pero no me moví ni un milímetro hasta que Antonio llegó y cerró la puerta con fuerza y lo oí gritar mi nombre con voz quebrada.

>>Corrí hacia él, me abrazo y corrió a mi habitación cogió una mochila y la lleno de mis cosas. Luego fue a la suya, se vistió como cazador y en otra mochila coloco las cosas de cazadora de mamá, sus estacas, cinturones, todo lo necesario.

>>Salimos de la casa, se subió a su auto y viajamos, yo vivía en Seattle Estados unidos y ahora en Canadá, Vancouver. El viaje que hicimos fue muy largo, a mitad de camino papá paró y alquilo un auto, y destruyo el suyo para que no nos encontraran, además el antes de llegar a casa por mi, les dio un rastro falso para seguir.

>>Cuando llegamos el compro una casa con el dinero que tenia y busco trabajo en una oficina como abogado, yo estaba todo el día sola por eso contrato a Marta, la madre de Mat y así nos conocimos.

>>Antonio por las noches me dejaba pensando que dormía pero una noche me levante y lo espere en las escaleras, cuando llego el estaba...—No sabia como decirlo—Destrozado, tenia cortes que en alguien normal no hubiera vivido mas de 5 minutos. Había ido a buscar a los culpables de todo. Comencé a llorar y a gritar pensando que el me dejaría como hizo mamá, el luego me explico todo, lo de los cazadores, las amenazas y lo que era yo.

>>Era muy pequeña como para entenderlo pero lo volvió a hacer de nuevo cuando cumplí 8 años. —Reí con amargura. —Yo no sabia que había nada raro conmigo, es decir, para mi era normal tomar sangre de un vivieron y cosas como esas.

--Entonces lloraste porque recordaste esas cosas—Asentí—Pero...—Lo mire y el parecía que no se decidía hacer la pregunta.

--Pregunta lo que quieras. —Le asegura.

--Mmm... ¿Que sucedió con tu mamá?

--Papá fue a buscarla y ella había dejado dos rastros para que nadie encontrara la casa si sobrevivía alguno.

>>La estaban esperando, por lo que cuando papá llego ye era demasiado tarde, ya no la podía salvar por más que quisiera, yo se que él quiso morir en ese instante a su lado, se que se hubiera suicidado allí mismo, Antonio no podía vivir sin ella, ni ella podía vivir sin él, pero lo detuvo una sola cosa.

>>Antonio se quedo por mi, solo por mi, él lucharía para que al menos yo sobreviviera, por eso les dio otro rastro que seguir y fue a buscarme a mi, yo soy la misma razón por la cual el salía todas las noches a buscar vampiros y matarlos.

>>Aun me pregunto como lo hace, como hace para seguir viviendo cuando perdió todo lo que realmente le daba la importancia a su vida, como es que vive sin nada.

--El no vive sin nada, te tiene a ti.

--Pero yo lo defraudo siempre, en todo lo que hago.

--No es cierto.

--El nunca quiso que yo fuera cazadora por miedo a que me sucediera lo mismo que a mamá, pero yo le pedí por favor, que me enseñara a defenderme, Daniel soy cazadora desde los 10 años, salía con él y desde los 13 años salgo a luchar sola, mi vida es esto, lo llevo en la sangre y soy buena porque papá me enseño todo lo que sabia.

--Pensé que te gustaba hacer esto.

--Me gusta, ayuda con mi carácter, no puedo dejar que papá vea que a veces odio lo que soy, que no quiero ser mitad humana y mitad vampira, me gustaría ser una de las dos, por eso me gusta, puedo desahogarme luchando.

--¿Es por la misma razón por la que no te gusta llorar en frente de nadie?—Asentí.

--Pero tú siempre apareces para consolarme.

--A tus servicios bella damisela. —Me susurro y me dio un dulce beso.

--Pues esta damisela creo que se le hace tarde, porque el caballero le dijo a su padre que estaría antes de las ocho. —Ya estaba oscureciendo, no lo había notado.

--¿Soy un caballero? Genial—Me dio otro beso e hizo eso hasta que sentí la puerta de su auto en mi espalda, me separe de él y me sorprendí.

--¿Como llegue aquí?—Daniel rio suavemente y yo lo volví a besar.

viernes, 25 de diciembre de 2009

Capitulo 15: BAILE

BAILE

Por suerte esa mañana el profesor Ramírez, no me dirigió la palabra, siquiera para saludarme, y eso me hizo sentir mejor.

Alguien menos con quien tenia que lidiar.

Dan seguía caminando a mi lado, me dolía rechazarle, y me volvía loca que no me escuchara cuando le pedía que se marchara y se alejara de mi, era muy duro.

Por entre clases, veía a Mat que se acercaba “sigilosamente” para hablar conmigo pero yo lo esquivaba o cambiaba de dirección para no oír sus patéticas palabras de disculpas.

--¿Es necesario que le hagas eso?—Pregunto Dan, que caminaba a mi lado.

--Después de lo que hizo, lo que le estoy haciendo es muy poco.

--Eres rencorosa—Comento.

--Por desgracia si—Suspire, y entramos a la siguiente clase.

No hablábamos, era ya la hora del almuerzo y caminamos en silencio, bueno al menos en la que respecta a los oídos humanos, ya cantaba una canción de Green day.

Es por ello que Dan iba con una gran sonrisa en su rostro, se divertía oírme cantar.

Entramos a la cafetería y fuimos a sentarnos.

--Hola—Saludo María.

--Hola. —Murmure un saludo.

No compre nada, no tenia hambre, es mas tenia un nudo en el estomago.

Había mucho barullo en el recinto y eso me estaba causando un dolor de cabeza insoportable.

Y para agregar algo mas a la larga lista de problemas, Mat venia hacia nosotros con una vendeja de comida además de una gran sonrisa en su rostro al verme sentada en su mesa.

Camino mas rápido, cuando llego, el se sentó a mi lado y me miro, yo desvié mis ojos a otro lado.

Él entendió la indirecta, a lo que suspiro profundamente, con mucha tristeza y dijo:

--Sisi, yo...—Me levante de la mesa de forma brusca dejándolo con las palabras en la boca.

Daniel alcanzo a agarrarme la muñeca y me volteo, me dedico una mirada severa pero no le di ni la más mínima importancia, nada de lo que dijera o hiciera haría que volviera a mi lugar.

No dije nada tire para que me soltara y lo hizo, comencé a caminar hacia las puertas y oí la voz de Matías.

--¿Que diablos le hiciste?— Preguntó enfadado Mat a Daniel.

--Creo que TU deberías hacerte esa pregunta—Espetó el vampiro.

--¿Que hice yo?—Pregunto Matías confundido.--¡Daniel que hice!—Casi grito.

--A mi no me metas. —Se quejo Dan.

Oí unos pasos detrás de mi, sabia que Mat me estaba siguiendo, así que antes de que el llegara a tocar mi hombro para llamar mi atención me voltee y puse mi mano en su pecho para que estuviera a una distancia considerable.

--¿Como...?—Pregunto confundido.

--Si vienes a disculparte será mejor que ya te marches porque no estoy para este tipo de cosas, ¿Ok?

--Pero, Sisi yo...

--Tú nada. Tengo que irme. —Lo deje allí parado sin importarme cuanto lo estuviera lastimando.

Las demás clases siguieron igual, esquivando al chico quien solía ser mi mejor y único amigo.

Dan se había saltado las dos ultimas clases y no se porque diablos, se había molestado en comunicármelo.

En español antes de que la profesora entrara al salón, el se sentó frente a mi.

--Sisi...

--¿Ahora que quieres?

--Solo escúchame.

--Ya te he dicho...

--Lo se, lo se. Al menos déjame disculparme. Quiero pensar que al menos lo he intentado.

--Claro, y si no te perdono todo es mi culpa ¿no? Eres...

--Nooo. Yo no quería decir eso, ¿Porque haces todo tan difícil siempre?

--Porque la vida es dura, acostúmbrate.

--Quiero que me escuches, solo eso, luego tú harás lo que quieras.

--OK.

--Mira, lo que dije.

--¿Sobre que era...?—No me dejo terminar.

--No quiero que lo repitas, ya es demasiado con que lo haya dicho yo siendo tu mejor amigo—Blanquee mis ojos. —Bueno, eso, es mentira. Tú no eres así en lo absoluto.

--¿Soy peor?—Fingí indignación.

--No, claro que no, eres la mejor, más linda e inteligente chica que conozco. —Mat se ruborizo.

--Claro—Dije—Ahora ve a decirlo eso a cualquier chica que seguro te creerá y caerá a tus pies.

--No, no entiendes. —Dijo exasperado. —Lo digo en serio, por favor, entiende.

--¿Que quieres que entienda? Tú fuiste el que me grito, insulto y zamarreo.

--Lo se. —Dijo nervioso, su expresión mostraba tristeza y arrepentimiento. —No quise hacerlo.

--Pero lo hiciste.

--Yo no quería hacer eso, no quiero que te vayas del instituto, me aburriría sin ti.

--Tienes a Lucas y a María.

--Ellos no son mis mejores amigos, no me conocen como tu.

--Tienes razón, por eso se que lo que hiciste fue de manera consiente y lo que me acabas de decir es mentira.

--Créeme—Rogo—Cuando dije eso fue en serio.

--Como digas. —Comente.

--Sisi, yo...—Sonreí.--¿Te diviertes viéndome rogar?—Parecía triste y enojado.

--¿Duele?—Me acerque a él, Mat desvió la mirada para no verme directamente a los ojos. Asintió. —Acostúmbrate. A mi me dolió lo que me dijiste, yo soporte, lo podrás hacer tu que no te importa nada de mi.

Él estaba justo por contradecirme, pero la profesora entro al salón en ese instante.

Durante la clase Matías se dedico a darme miradas a escondidas, a lo que no me molesto en lo absoluto, solo porque yo lo estaba ignorando constantemente.

Apenas sonó la campana, me marche y no mire atrás, alguien me llamo en el estacionamiento.

Me voltee, conocía esa voz y sabia que era Matías.

--Sisi.

--¿Que?—Pregunte con irritación.

--Escucha.

--Ya lo hice, y no sirvió de nada.

--Ok. Se que lo que me haces me lo tengo bien merecido.

--Entonces...

--¡Es que no lo soporto! Odio que me hagas eso. Y no me digas que me acostumbre porque ni en un millón de años, me acostumbraría a estar sin ti.

--¿En serio? Que tierno eres—Comente.

--No te hagas la sarcástica conmigo.

--Entonces deja de decirme las cosas que les dices a todas las chicas con las que te acuestas.

--Ya te dije que no es así. Eso solo te lo digo a ti.

--¿Sabes? No tengo tiempo para este tipo de cosas, me voy. —Pero me agarro de la mano y no me soltó cuando tire de ella.

--¿Tan malo fue lo que hice estando ebrio?

--No solo cuando estuviste ebrio—Murmure apenada.

--Te dije que lo siento.

--No puedes reparar todo con un simple “Lo siento”.

--Pero es la verdad. Te estoy diciendo la verdad.

--¿Cuantas veces te he perdonado tus estupideces? Te he perdonado que—Comencé a enumerar con mis dedos—Dijeras que mi padre me golpeaba, burlarte de no besar a los chicos con los que salgo, que te enojaras con Daniel siendo que el no tenía que ver con nada de lo que sucedió entre nosotros y te enojaras conmigo por no entretener al novio de la chica con la que sales, entre otras cosas.

--Lo siento.

--¿Lo ves? Siempre arreglas todo con un inservible “Lo siento”.

--Sisi, por favor perdóname.

--¿Porque?

--Por todo lo que hemos pasado juntos.

--Esa es la escusa mas estúpida que he oído ¿Le dices eso a todas las chicas con las que has salido por menos de una semana?

--No, jamás le diría eso a nadie.

--¿Y porque a mi si?

--Porque para mi si fue importante. —Murmuro muy avergonzado y entristecido.

--Solo te perdonare si me dices porque te embriagaste anoche.

--Bueno yo...

--Mat, dime. Necesito saberlo.

--No pensé en embriagarme. Solo bebí porque quería olvidar que estabas enojada conmigo, que me odiabas y todo eso.

--¿Y no mediste lo que tomabas?

--Para nada, solo espere olvidarlo.

--Es raro en ti.

--¿Porque lo dices?

--jamás bebes mas de dos cervezas, además si es así, es entre nosotros dos, y mayoritariamente es Lucas quien se embriaga, y debo decir que se comporta mejor que tu. —El me sonrió. Pero me dio un fuerte abrazo y me levanto del suelo.

--Hola—Dan estaba detrás de mí. Con una sonrisa de amistad forzada y no se porque.

--Pensé que te habías ido—Mat me soltó.

--Pues aquí estoy. —Me miro.--¿Esta todo bien?

--Si. —Dijo mi amigo con mucho entusiasmo, me beso la mejilla y me despeina.

--Es tarde. —Dije viendo mi reloj.

--Te veo mañana Sisi—Me dio otro abrazo y salió corriendo a su auto.

Parecía un pequeño niño, comencé a caminar y deje atrás a Dan, pero el me cogió del brazo he hizo que me volteara.

--¿Que sucede?—Pregunte desconcertada.

--¿Tu bebes?

--¿Si yo que?—No entendía nada.

--Si bebes cerveza. —Estaba por contestar pero me corto—No lo niegues te oí, tu bebes cerveza con Mat.

--No te lo iba a negar—Comencé a reír.

--¿A no?

--Para nada.

--¿Tu padre sabe?

--Oye, es un vampiro, por mas que me bañara y cambiara de ropa, podría oler el alcohol en mi sangre. —Reí aun más.

--¿Entonces de que te ríes?

--Un secreto.

--¿Cual?—Me acerque y pegue mis labios a su oreja, el se tenso ante mi contacto.

--El alcohol no tiene efecto en mí.

--¿Que?

--Lo que oíste, por eso es tan gracioso, no puedo embriagarme.

--No me esperaba eso.

--Lo se. Pero tengo que irme.

--¿Te llevo?

--Conozco el camino a casa, no voy a perderme. —Comencé a caminar y me dirigí a casa.

Antonio me esperaba con una gran sonrisa en su rostro. Lo mire y levante una ceja.

--¿Que tal tu día?—Sus ojos brillaron.

--No se a que te refieras, pero fue una grandísima...

--Sasha Zafiro, cuida tu vocabulario.

--Ok. —Subí a mi cuarto a hacer la tarea.



Esa noche seguí de nuevo a ese grupo y oí que se juntarían este sábado a medianoche.



Por la mañana estaba muy feliz de saber cuando se encontrarían y así poder tener más información.

El día paso normal, aunque antes de ir a la cafetería Jake comenzó a seguirme.

Yo no quería hablar con él, de nada, por lo que comencé a caminar en dirección contraria a la suya, con la esperanza de que dejara de seguirme.

Para mi terrible desgracia, la única dirección de escapatoria era por donde caminaba Dan y el con su gran ego pensaría que lo estaba siguiendo.

Los pasillos ya estaban vacios, me voltee para mirar donde estaba Jake pero lo había dejado atrás.

Estaba por dar un paso y me choque contra algo duro, casi caigo al piso pero unos brazos me detuvieron.

Bufe al ver la sonrisa en la cara de Daniel, cuando me miro.

--¿Debo suponer que me estabas siguiendo?

--No te creas tan afortunado.

--Entonces que hacías.

--Yo estaba...—No admitiría que estaba huyendo y menos delante de él.

--Sigo esperando—Su sonrisa creció y eso me hizo enfurecer.

--Yo...

--Sasha—Era la voz de Jake. Me había encontrado. Insulte en voz baja y Dan me miro sin entender. —Por fin te encuentro.

--No sabia que me buscabas—Le mostré mi mejor sonrisa.

--Bueno, quería avisarte algo.

--Si ¿Que?

--Que iras al baile conmigo. —Soltó.

--¿Baile?

--Si, el de este sábado en la noche.--¡Mierda!—Lamento no haberte dicho antes y dejarlo para último momento pero he estado muy ocupado.

--¿Que...?

--Considérate afortunada de que iras conmigo y no con algún perdedor. —Oí lo dientes de Daniel apretarse con fuerza.

--¿Que te hace pensar que iras conmigo? Es más, el afortunado serias tú. —Le escupí las palabras en la cara.

--Es lo que me gusta de ti, eres la chica difícil, mala y peligrosa. —Comento con voz sexy.

--Te demostrare que tan peligrosa puedo llegar a ser—Murmure muy bajo, estaba por dar un paso hacia el pero una mano me sostuvo.

--Lo siento—Dan, que hasta ese momento había estado en silencio le hablo a Jake—Pero tienes razón, has estado muy ocupado, y seré yo quien te de la mala noticia. Sasha no ira contigo.

--¿Porque?—Demando Jake

--Porque ira conmigo. —Esto era cada vez peor. —Suerte para la próxima amigo. —Dan le mostro una sonrisa victoriosa.

--Tienes razón, será la próxima.

--Lo siento—Le dije con una sonrisa. Cuando Jake se hubo marchado me voltee para mirar a Dan. —Gracias por esa mentira. —Su sonrisa creció y eso no era nada bueno.

--No fue una mentira.

--¿Como?—El se acerco a mí.

--Tú irás conmigo a ese baile.

--No lo hare.

--Me lo debes.

--¿Por que te debería algo?

--Porque salve tu vida, entre otras cosas. —Él tenía razón, yo se lo debía, y no podía negarlo.

--Ok. Pero debo irme antes de medianoche.

--¿Porque mi linda cenicienta?

--No te hagas el gracioso, tengo trabajo.

--Ire contigo.

--¿Porque eres tan molesto?

--Porque te gusta que sea así.

--No me molestare en responderte.

--Lo se, no tienes nada que decir.

Volvimos a la cafetería y yo por mi lado muy enojada, siempre se salía con la suya y yo no. Dan caminaba a mi lado orgulloso de si mismo.

Cuando me senté busque a Jake con la mirada, y vi a su novia aparte, con otras porristas.

--¿Que sucede con Lucia?—Pregunte muy curiosa.

--Terminaron—Respondió Lucas.

--No, Jake termino con ella—Dijo Mat a mi lado.

--Pobrecilla—Dijo María y yo no pude contener una carcajada al igual que Lucas.--¿De que ríen?

--Por favor. —Se quejo Lucas

--Que tanto finge estar ofendida si fue ella la que le puso los cuernos a Jake, con este chiquillo—Señale a Mat.

--Oye... Tienes razón. —Nadie dijo mas nada.



En la salido Mat me alcanzo. En el aparcamiento.

--¿Que quieres Mat?

--¿Es cierto?

--¿Que cosa?

--Que iras al baile con Dan.

--Ni lo menciones.

--¿Perdiste una apuesta contra Lucas?

--Claro que no.

--¿Entonces por...?

--Le debía algo y el se lo cobro con eso y nada mas.

--Ahhh. —Siguió a mi lado--¿Quieres que te lleve?

--¿No iras con Lucia?

--No.

--Está bien, ire contigo.



La semana transcurrió normal, nada fuera de lo común, solo me molestaba que cada día a cada hora Dan me recordara lo del sábado con suma satisfacción.



El gran día había llegado, le había pedido a él que fuera por mí a las 8:30 p.m. Y así fue.

Me coloque un vestido ajustado y de color blanco pegado a mi cuerpo, llevaba una estaca escondida, en la entrepierna, era imperceptible a la vista.

Había enrulado mi cabello ondulado y puesto un broche con una S, que era de mamá, para recoger mi cabello, me veía muy bien, no estaba usando maquillaje, y eso me hacia un poco mas bonita.

Escuche unos golpes en la puerta y baje despacio, tomando profundas respiraciones.

Lo que me esperaba esta noche era el mismo infierno, debía resistirme al chico más sexy sobre la tierra.

Abrí y él estaba con frente a mí con un traje negro. Estaba apoyado en el marco de la puerta con una sonrisa triunfal, que aparte de enfurecerme como nadie me embobo.

--Hola. —Me extendió una mano con un ramo de rosas blancas. Lo mire fijo.

--Muy gracioso.

--Puedo decir que te ves...

--¿Inocente?

--Estaba por decir sexy, pero como tu digas. —Salimos y nos fuimos al baile. Daniel conducía con una sonrisa.

--Lo estas disfrutando ¿no es así?

--Claro, tengo a la chica más difícil, mala y peligrosa conmigo. ¿Porque no hacerlo?

--No te responderé.



Llegamos y me tendió una mano para salir del auto, lo hice a regañadientes, pero con una sonrisa.

Su tacto fue suave.

Antes de entrar, tome un profundo respiro y Daniel me miro con una gran sonrisa en el rostro y yo no pude evitar devolvérsela.

Muchos se voltearon a mirarnos, sus ojos estaban tan abiertos como platos.

--Y yo que solo me consideraba bonito—Murmuró él a mi lado.

--Orgulloso—Murmure muy bajito.

Matías nos saludo y nos dirigimos hacia donde estaban ellos, hablando, Lucas no dijo nada se limito a mirarme tan sorprendido como los demás.

María y Lucia estaban hablando y las dos me sonrieron, me separe de mi compañero y me fui con ellas.

Las dos reprimieron un pequeño grito al verme, ellas estaban radiantes.

--Por dios ¡Sasha!—Exclamo Lucia cuando me vio.

--Estas preciosa—Comento mi amiga.

--Gracias chicas ustedes también. —Les agradecí.

--No nos dijiste que vendrías con Daniel.

--Básicamente nadie lo sabia, y no tenia pensado venir, tenia mucho que hacer.

--¡Pero viniste!—Exclamaron entusiasmadas.

--Parece que si—Estaba divertida por la reacción de ambas.

--Hola—Esa voz provenía de mi espalda—Disculpen, pero se la arrebataré por unos momentos ¿Les molesta?

--No—Respondieron las chicas con unas sonrisas tontas en sus rostros, a lo que yo blanquee los ojos.



Me llevo a la pista de baile y comenzamos a bailar.

Todos hacían lo mismo, incluso Lucas y Matías con sus novias. Solo suspire y seguí el ritmo, que me marcaba Dan.

Mi compañero pego su cuerpo mas al mío para seguir bailando con las canciones lentas.

--No abuses—Me queje.

--Te tengo cerca de mí bailando, y todos los chicos del instituto celosos por ello, disfrutare tanto como pueda.

Mire a mis amigos y Lucas y María bailaban y se besaban. Busque a mi mejor amigo con la mirada, pero estaba sentado con Lucia en su regazo besándose como si le quedaran minutos de vida.

Con un suspiro de resignación apoye mi cabeza en el pecho de Daniel, cerré los ojos y me deje guiar. El me abrazo y no se cuanto tiempo estuvimos así, yo solo ocupe mi cabeza en disfrutar de esa cálida sensación.

Cuando me separo, sus ojos me miraban fijamente, fruncí el seño, no entendía que buscaba, pero luego recordé que no tenía mucho tiempo.

--¿Que hora es?

--Las doce.

--Debemos irnos. —Cogí su mano y corrimos al estacionamiento, hasta llegar a su auto.

Todo ese tramo lo hicimos en silencio, Daniel no hablo, parecía estar en trance.

Estaba por subir al auto, pero el me detuvo, me volteé y me apoyo contra la puerta cerrada de su auto.

No sabia que decirle, y para mi desgracia acerco su cuerpo al mío, igual que cuando estábamos bailando.

Nuestros rostros estaban a la misma altura.

--Dime porque—Reclamo. Su boca cerca de la mía.

--No lo hagas mas difícil,--Pedí—Por favor—Le suplique. Puse una mano en su pecho para hacer distancia pero de nada sirvió.

--¿Que te estoy haciendo difícil? ¿El negarte a lo que realmente quieres?—No respondí nada, y el me beso.

Por grandísima estúpida que soy le devolví el beso, con tanta pasión y deseo como lo hacia él.

Mi mano se deslizo hacia su cabello, mis dedos se enredaron en él y lo atraje mas a mi. Sus brazos de rodearon, deslizándose hasta mi espalda baja y atrayéndome a él.

Se alejo para darme un respiro, nuestras respiraciones eran entrecortadas, sus ojos estaban brillantes y una sonrisa de felicidad surcaba su rostro.

--¿Sabes que estas sellando tu muerte?—Le pregunte jadeante.

--Me importa una...—Lo bese antes de que terminara la frase, y el se rio de mi acción.

Tomo mi rostro entre sus manos y me susurro.

--Déjate llevar.

--¿Que?

--Cierra los ojos y déjate llevar. —Lo hice, cerré mis ojos y espere ansiosa a que el se acercara.

Pude sentir sus labios acercándose a los míos, su respiración tan entrecortada como la mía, su aliento golpeo mi rostro.

Me beso, pero fue un simple rose, que produjo una extraña sensación en mi, y que hizo que él riera por ello.

Lo hizo de nuevo, comenzó a acercarse lentamente, y yo no aguante el deseo y me acerque para besarlo, pero el retiro sus labios antes de que se encontraran con los míos.

Sentí como me ruborizaba y me mordí el labio, un poco nerviosa por la situación.

Y sin previo aviso el me beso como lo había hecho antes, con dulzura, pasión, deseo, y tanta necesidad como la mía.

Sus labios bajaron peligrosamente por mi mandíbula hasta llegar a donde comenzaba mi cuello.

Con solo sentir su respiración sobre este, lo aparte de un empujón.

Lleve mi mano a mi cuello, aun sentía un hormigueo y eso que ni siquiera me había tocado. En sus ojos se veía la disculpa.

Pero cuando vio en donde estaba mi mano, frunció el seño pero solo por la confusión de lo que había hecho.

--Lo siento—Murmure—Pero llevando una vida como la mía. Mi cuello es algo a lo que nadie puede acercarse.

--No lo sabia—Me abrazo y me dio un dulce beso en los labios—Pensé que habías creído que te mordería—Susurro en mi oído.

--Confió en ti y se que nunca lo harías. —Me dio otro beso. —Lamento molestarte pero tenemos trabajo que hacer.

--¿No podemos dejarlo para mañana?

--No. Porque mañana no es la reunión a la que estoy honorablemente invitada.

Subimos al auto. Y el comenzó a conducir.

--¿Adonde bella damisela?

--A mi casa. Primero quiero cambiarme.

--Me gusta que estés así, y hasta donde se eres muy buena en lo que haces y no creo que un vestido te moleste.

--No es que me moleste. Es que no lo quiero ensuciar ni romper. Es precioso.

jueves, 24 de diciembre de 2009


FELIZ NAVIDAD PARA TODOS
QUE PASEN ESTAS FIESTAS UNIDOS
LES DESEO LO MEJOR
Y MUCHA SUERTE

miércoles, 23 de diciembre de 2009

Capitulo 14: PELEAS

PELEAS



--Papá—Grite, me solté, corrí a mi cuarto y me encerré, me tire en mi cama, cogí mi almohada, me tape la cara y comencé a llorar a lagrima viva.

Sentí unos leves golpes en la puerta.

--Sisi.

--¡Déjame sola!

--Hija.

--Por favor—Me encogí y llore más, sentí unas manos que me rodeaban, levanté mi cara de la almohada. —Te dije que quería estar sola.

--En días así, no es lo mejor. —Me abrazo y yo también.

--Papi. —Solloce.

--¿Qué te sucedió pequeña?

--No quiero hablar de eso.

--¿Por qué lloras así?

--Por nada.

--¿No me lo quieres decir?—Negué. Él suspiro.

--¿Alguna vez cuando eras cazador y ayudabas a mamá, algo salió mal y alguien murió?

--Si—Repuso—Varias veces, no siempre llegábamos a tiempo, o nos superaban en numero, o sino eran mucho mejores que nosotros y con mas experiencia.

--¿Y que hacían?

--Nada, era demasiado tarde como para ayudarlos, tu madre solía llorar varios días.

--Entonces somos mas arecidas de lo que creí—Murmure.

--Eso sucedió ¿Cierto?—Asentí y el me abrazo mas fuerte--¿Quién era el o ella?

--No lo se, pero lo peor de todo es que era una niña, no tenia mas de 8 años, y yo no lo detuve.

--Pero lo intentaste.

--Si, pero con intentarlo no es suficiente.

--No siempre todo saldrá bien, a veces los cazadores pierden.

--Pero ella era un bebé.

--Lo se, hija, pero debes saber que nosotros no somos perfectos y no siempre ganamos.

--Es injusto.

--Lo se. ¿Por eso fue el escándalo de hoy?—Asentí.

--Me fui de casa para despejar mi mente, y creo que no tenía paciencia para mi profesor, y aun más cuando se quejo de mi tarea. De vedad lo siento.

--Tranquila es común.

--¿Común?

--Esa es tu parte vampira.

--Papá, yo escondo mi parte vampira.

--¿Cómo?

--Digamos que la oculto y solo sale cuando estoy en peligro, como otra personalidad.

--¿Desde cuando haces eso?

--No lo se. Mejor me voy a dar un baño.

--Está bien. —Salió de mi cuarto. Me duche dejando que el agua me relajara.

Cuando ya estaba lista, busque a papá para avisarle que comenzaría a estudiar para los exámenes, pero el me tenia una pésima noticia.

--Papá voy a estudiar.

--Hablé con tu director.

--¿Y?

--Puedes volver pero estarás en la mira, al primer error te marchas.

--Pero…

--Es mejor que rendir libre.

--Como digas—Murmure, eso significaba que tendría que ver a Matías todos los días en los pasillos.

Regrese a mi habitación y comencé con la tarea, mañana debería pedirle la tarea a algún chico.

Antes de que Antonio se fuera me devolvió mi mp4, mi computadora y me teléfono.

Esa noche no fui a cazar, no estaba de humor como para algo así, unos días de descanso no mataban a nadie.



Ya era mañana y me cambie, Salí de casa, caminaba sumergida en mi mundo de ensoñaciones y un auto estaciono a mi lado, la ventana del copiloto bajo.

--¿Qué haces?—Pregunto Dan.

--Ir al instituto.

--Pensé que…

--Papá hablo para que siguieran torturándome a diario. —Reímos ante mi comentario.--¿Y tú?

--Te dije que la razón por la que entre al instituto fue por ti, si tu no vas ¿Por qué lo haría yo?

--No iras ¿Cierto?

--Ahora si ¿Quieres que te lleve?

--No gracias prefiero caminar.

--Prometo comportarme.

--Ok—Me subí con él.

--¿Qué te sucede?

--Que si Lucas, María o Lucas te ven conmigo se enojaran contigo.

--¿Por qué?

--Me pelee con Mat, y ellos seguro que no querrán hablarme.

--Pero yo prefiero ser tu amigo.

--Pero ¿Y ellos?

--¿Quieres que te repita porque estoy aquí?

--No.

--¿Entonces?

--Solo te decía.

--Bueno, y yo estaré contigo—Bufe. Entramos al estacionamiento y nos dirigimos a clases.

Mi profesor de historia me miro y se quedo con la boca abierta, levante una ceja, Dan no pudo evitar reír.

--Zafiro ¿Qué hace aquí?

--¿Puedo hacerle la misma pregunta?

--Enseñar.

--Yo aprender, siga con su clases. —Abrió la boca y luego la cerró.

El director ingreso a nuestro salón y le pidió al profesor que se retirara y comenzó a hablarle a la clase.

--Hola chicos.

--Buenos días respondimos.

--Tengo poco tiempo y quiero hacer esto rápido ¿Cómo es el profesor Ramírez con ustedes?

--Bueno—Respondió un chico.

--Pero no con todos—Agrego Dan. —A Sisi siempre le da más que a nosotros.

--¿A quien?—Mire a Dan y el me sonrió.

--A Sasha. —Le hice señas de que se callara pero cuando voltee el director me miraba.

--Continua—Hablo el director.

--Pues, siempre le da el doble o triple de tarea que a nosotros.

--Y le pregunta cosas que aun no ha enseñado—Agrego un compañero.

--Y nunca le agrada los trabajos de ello, no importa como sean, para él siempre son no prolijos e incompletos. —Agrego una chica.

--Gracias, y Buen día. —Se despidió el director.

Las clases continuaron normal, Dan seguía caminando a mi lado como la hacia siempre.

Cuando era la hora del almuerzo, yo no fui a la cafetería, en cambio, fui a pedirle los apuntes a un compañero y me dirigí a la biblioteca.

Me senté y comencé a copiar todo lo que me faltaba.

Oí unos pasos y ese olor lleno mis sentidos.

--¿Qué haces aquí?—Pregunto él.

--Daniel, ¿tan difícil es dejarme sola?

--Si para mi cielo.

--No me llames así.

--Ok. ¿Puedo copiar?

--¿Para?

--Recuerda que me marche contigo ayer.

--Lo siento, si puedes copiar—Se sentó a mi lado, estaba escribiendo y él me beso en la mejilla.--¿Qué haces?

--Besarte—Sonrió.

--¿Por qué me?—Ruborice

--Te ruborizaste.

--No es cierto—Mire a otro la do y volvió a besarme.

--Si, mire, lo hiciste de nuevo.

--Ya, déjame—Me senté mas lejos y él se quedo mirándome. Quedamos en silencio y comenzó a cantar, demasiado bajo como para que alguien además de mi lo oyera.

--How can I decide what’s right when you’re clouding up my mind

I can’t win your losing fight all the time

How can I ever own what’s mine when you’re always taking sides

But you won’t take away my pride, no not this time

Not this time…

How did we get here

When I used to know you so well

But how did we get here

I think I know



Estaba cantando “Decode” de Paramore.
--The truth is hiding in your eyes and its hanging on your tongue
Just boiling in my blood but you think that I cant see
What kind of man that you are, if you’re a man at all
Well I will figure this one out on my own

I’m screaming I love you so
My thoughts you can’t decode

How did we get here
When I used to know you so well
But how did we get here
I think I know




Los dos reímos en silencio cuando yo cante más estrofas. Seguimos copiando las tareas.

Salimos de la biblioteca, le devolví los apuntes a mi compañero, y fuimos a la siguiente clase.



En español, no mire a Mat, en ningún momento. Daniel me hizo el gran favor de no hablar de él.

Cuando salimos, los dos nos levantamos al mismo tiempo.

--¿Saldrás esta noche?—Antes de que respondiera, Matías se metió en medio de nosotros y empujo a Dan. Lo mire, le estaba por insultar, pero él me agarro del brazo.

--¿Lo ves? Te lo dije, es un idiota, la pelea fue entre nosotros y ahora te molesta a ti. Culpa mía ahora tienes un enemigo.

--¿Saldrás esta noche?

--No estoy de humor, lo dejaré para el domingo. —Estábamos para salir y alguien me llamo. Me voltee y era María que corría hacia mi.

--Sasha. —Me despedí de Dan y me fui a ver que quería.

--¿Estas bien?

--Si—Parecía agitada.

--¿Qué sucede?

--¿Por qué no viniste hoy al almuerzo?

--Yo…

--No me importa que la pelea fue entre Mat y t, aun eres mi mejor amiga, no te enojes con nosotros.

--No estoy enojada con ustedes.

--¿Entonces…?

--Debía copiar las tareas y fui a la biblioteca. Pero no me gustaría ir con ustedes porque no soporto tener a Mat frente a mí.

--Ahhh, pensé

--No te preocupes. Te veo mañana.

--Adiós. —Nos despedimos y me marche a casa.



Era sábado y fui con papá de caza.

Ya el domingo.

No sabia que hacer ni con que entretenerme. Por la mañana el teléfono sonó.

--Hija es Mat, te esta llamando.

--Voy. —Grite, cogí el teléfono y cuando papá desapareció por la puerta colgué.

Por la tarde, mi celular sonó, sonó y sonó. No lo atendí, unos minutos mas tarde alguien golpeo la puerta, papá había ido a comprar la comida humana.

Abrí la puerta, era Mat.

--Sisi, yo…

--Dime—Le corte--¿Qué parte de no quiero verte, hablar no oírte nunca mas es la que no entiendes?—Le cerré en la puerta.

--Sisi, lo siento.

--Vete.

--Sisi, por favor.—Toco la puerta al menos por media hora, pasaron 10 minutos más y comenzó a golpear la puerta, ya me estaba cansando. Y como si fuera poco también me llamo, fueron tantas veces que decidí apagar mi teléfono.

Cuando papá llego, lo salude, y él fue a sentarse al sofá para ver televisión.

Volví a oír golpes en la puerta, la abrí enojada y le grite.

--VETE QUE ME TIENES CANSADA—La estaba por cerrar, pero una mano nívea la freno. Me quede sin decir nada, esperaba que fuera Matías y no Daniel.

--¿Y esta vez porque me gritas?—Me sonrió.

--Pensé que eras… ¿Qué haces aquí?

--Venia a hablar.

--Pasa. —Lo deje entrar y nos dirigimos a la cocina.

--¿Qué haces?

--¿No recibiste mi mensaje?—Me senté en la mesada. Negué.

--Mi celular esta apagado.

--¿Te llamo?—Asentí.

--¿Quién es?—Grito papá.

--Amigo—Respondí.

Agarre un papel y en el escribí.

“No digas nada y no hagas nada que papá esta en el sofá y aunque no parezca esta escuchando todo”

Se la entregue y el comenzó a reír, y yo con él.

--¿Te tienen vigilada?—Pregunto con una sonrisa.

--¿Recuerdas que me expulsaron?

--Sip. Como olvidarlo.

--Muy gracioso.

--¿Cómo estas?

--Si te refieres a él—Susurre—Mejor.

--¿No lo perdonaras?

--No por lo que me dijo.

--¿Qué te dijo?

--Tonta, testaruda y cabezota, se que lo soy y no era necesario que me lo gritara.

--Lo siento.

--Y por lo de malcriada, si pensaba eso desde que me conoció no se porque aun me seguía hablando, eso quiere decir que todo fue una gran mentira y que fui demasiado estúpida como para notarlo.

--Está bien, no digas eso, y olvídalo, él no quiso decirte eso, y si cuando vino no fue para pedirte disculpas Matías es el más imbécil que conozco.

--Te dije que no dijeras nada. —Susurre.

--¿Te peleaste con Matías?—Papá apareció por la puerta, parecía enojado y triste. Le lance a Dan una mirada cargada de odio y el me articulo “Lo siento”

--¿Lo ves? Estaba oyendo. —Comente.

--Yo…--Antonio no sabia que decir.

--Papá el es Daniel. Daniel el es mi papá—Los presente, ellos se tomaron de la mano, al menos esta vez mi amigo no parecía estar nervioso.

--Gusto en conocerlo—Dijo mi amigo con una sonrisa.

--Igualmente—Respondió Antonio.

--¿Qué ibas a decir?—Le pregunte a papá. El no sabia que decir respecto a mi acusación.

--Bueno, yo… ¿Sabias que te estaba oyendo?—Dan y yo no pudimos evitar reír, mi amigo guardo el papel en el bolsillo trasero de sus pantalones.

--Seria muy tonta al no darme cuenta ¿No?

--Yo temía que—Intento excusarse él.

--¿Qué lastimara a Sisi?—Termino la oración Dan.

--La verdad si. —Respondió papá

--No se preocupe, vengo a hacer todo lo contrario. —Aclaro mi amigo.

--No necesito niñera—Me queje.

--Por lo que se, y he visto, no puedes sola. —Mi amigo me miro a mí mientras hablaba.

--Fue trampa, era una emboscada. —Murmuré.

--Lo siento—Conversó papá—No tuve oportunidad de agradecerte lo que hiciste por mi hija, gracias por haberla salvado, no soportaría otra perdida.

--No hay problema. —Mi amigo me sonrió y yo bufe.

--Es hora de que me vaya—Dijo Antonio.

--¿Ya?—Pregunte triste.

--Si me quedo, llegare tarde, y no me gusta conducir como cierta persona—Me miro.

--¿Lista?—Inquirio Dan.

--No ire a ningún lado. —Me cruce de brazos.

--Es por las buenas, o por las malas.

--Atrévete y te golpeo—Amenace.

--No si soy yo quien te leva hasta el auto—Confirmo papá. Ellos dos rieron.

--¿Desde cuando son tan amigos?—Se encogieron de hombros.--¿Y desde cuando confabulan contra mí?

--No confabulamos contra ti—Dijo Dan. Yo suspire.

--Aun es muy temprano.

--Tienes razón. —Comento papá—Pórtate bien—Me dio beso en la frente. —Y por favor cuídala—Le pidió a mi amigo.

--Seguro—Afirmo Dan.

Papá se marcho dejándonos solos, suspire, saque una botella de agua y me serví un vaso.

--Te ofrecería pero…

--No te preocupes por mí.--Me senté de nuevo sobre la mesa y suspire. —Tu papá me cae muy bien.

--Ya lo note. —Murmure enojada.

--No te asustes, no vendré todos los días, a menos que me lo pidas—Se acerco.

--No comiences de nuevo.

--No estoy comenzando nada. —Se acerco más.

--¿Es que todo lo que te digo te entra por un oído y te sale por el otro?—El rio de lo que le dije.

Unos fuertes golpes resonaron en la puerta.

--Sssashhhha

--¿Ese es Matías?—Pregunto Dan.

--Ssssissssi—Arrastraba las palabras para hablar.

--¡Esta ebrio!—Exclame--Pero el nunca ha tomado mas dos cervezas. —Murmure confundida.

--Porrr favoorrrr

--¿Qué hago?—Mire a Dan.

--Déjamelo a mí. —Camino hasta la puerta y con una sonrisa en su rostro abrió la puerta—Hola Mat. ¿Qué quieres?

--Yo, yo buscaba a Sisi. —Parecía temeroso.

--Está ocupada, pero le diré que viniste.

--Está bien. —Comenzó a marcharse, no podía dejarlo que fuera solo manejando.

--¿Qué diablos hiciste?—Le pregunte asustada a Daniel.

--Le dije que estabas ocupada.

--No puedo dejarlo que conduzca ebrio, lo odio pero no deseo que se muera. —Salí de la casa, y me dirigí a donde estaba Matías.

--Sisi—Lo mire furiosa—Lo siento, no quise interrumpir.

--No interrumpiste nada. Dame las llaves de tu auto.

--Quiero decirte que…

--No me interesa en lo mas mínimo, sube. —Le grite.

--Yo…

--Tu nada, sube. —No oí a Dan detrás de mi.

--¿Quieres que te ayude?—Murmuró él.

--Imbécil—Le grito Matías a Daniel.

--Cállate y sube. —Lo volví a gritar a Matías.

--Mejor que te calles—Le dijo Daniel a Mat.

--¿Estas enojado porque no pudiste acostarte con ella?—Le espeto Matías a mi amigo.

--¿Quién dijo que no?—Repuso el vampiro con una sonrisa.

--Te voy a matar—Mat se adelanto para golpearlo, pero lo empuje contra su auto.

--Sube al auto ahora—Murmure entre dientes—O te juro que te quebrare todos los huesos ¿Te quedo claro?—Me voltee a Daniel que se estaba conteniendo por golpearlo—Y tu deja de molestarlo, el que esta ebrio es él.

--Ok—Murmuro.

Subí al auto de Matías y comencé a conducir, odiaba ir despacio pero esto era una ciudad y no quería matar a nadie.

--Sisi. —Hablo muy bajito.

--Cállate. —Le grite.

Cogí mi celular y marque el número de Lucas.

--¿Qué quieres?—Respondió al primer tono.

--¿Estas con María?

--¿Qué te importa?

--Hablo en serio.

--Si hubiera estado con ella ni siquiera hubiera atendido.

--Buen punto ¿Están tus padres?

--No se fueron de viaje ¿Por?

--Espérame en la puerta de tu casa.

--¿Qué?

--Solo hazlo.

--Ok.

--Adiós—Corte la llamada.

--¿Qué me harás?—Murmuro Matías.

--Llevarte a la casa de Lucas antes de que tu madre te mate si te ve en ese estado.

Estacione frente a la casa de mi compañero y el estaba sentado afuera con una campera, no note que estaba frio.

--¿Qué diablos?

--Ayúdame—Le grite. Corrió hacia mí y me miro, luego paso el brazo de Matías por su hombro y me ayudo a llevarlo adentro.

--¿Qué hiciste amigo?—Pregunto Lucas.

--Sisi, perdóname. —Rogo Matías

--Confórmate con que te perdone la vida por llegar a mi casa en este estado. —Le hable.

--Llevémoslo a mi habitación. —Lo hicimos, lo dejamos en la cama, y le quite la campera que olía a alcohol y las zapatillas.

Salimos de la habitación. Lucas me miraba sin decir nada.

--Sabes que esta así por ti. —Comento muy bajo.

--No es mi problema, lo llevaría a su casa pero Marta lo matara.

--Si, su madre no lo dejaría vivo. ¿Que hago con él?

--Despiértalo cada dos horas, no dejes que se ahogue y despiértalos muy temprano para ir al instituto, haz que se bañe, dale ropa limpia y que beba todo el café que pueda. También dile que tome algo para el dolor de cabeza que tendrá.

--Está bien.

--Tengo que irme. —Estaba por salir por la puerta y Lucas me detuvo.

--Está helado allá afuera, ¿Quieres que te preste una campera?

--No, estoy bien.

--Deja que te lleve a casa.

--No te preocupes, ve a ver que esté bien. —Cerré la puerta detrás de mí.

Camine por la noche y un auto paro a mi lado.

--¿Pensabas ir hasta tu casa caminando?

--¿Qué haces aquí?

--Te seguí, para traerte.

--La verdad es que no quisiera llenar de olor a licor tu auto Dan.

--Existen los lavados.

--¿No te importa?

--Para nada. —Subí y él me llevo hasta casa.--¿Por qué esa cara?

--Porque Mat sigue pensando que nosotros…--No pude terminar la frase. El que había salido de auto me estrecho contra si.

--¿Qué nosotros?

--No tengo tiempo para esto ahora, moléstame mañana.

--¿Significa que mañana me darás una oportunidad?

--No, significa que te estoy dando falsas esperanzas.

El sonrió coquetamente y yo me libere de sus brazos y fui a sentarme.

Entre corriendo a casa y me di una ducha, tiré mi ropa para hacer la colada luego.



--Lista. —Me miro y sonrió.

--Vamos.

Caminamos toda la noche pero nada, el iba riendo por mi cara de frustración al no encontrar nada.

Después de esa noche, Dan me dejo en casa y se fue a la de él a cambiarse, papá llego y me miro.

--Hola Sisi.

--Hola pa.

--¿Qué tal nada?

--Horrible.

--¿Te hizo algo?

--No—Reí—No encontramos nada, es como si hubieran desaparecido de la faz de la tierra, como si nunca hubieran estado aquí.

Me sirvió el desayune y comí tranquilamente, unos bocinazos me sacaron de mis ensoñaciones.

--Alguien te busca.

--Dile que no estoy.

--Sisi, me refiero a que te amigo te vino a llevar al instituto.

--Entonces dile que no ire porque me agarro la gripa en menos de dos horas—Le aclare.

Pero igual abrí la puerta.

--Hola—Saludo.

--Gracias papá. —Le dije con sarcasmo.

--Sisi se te hace tarde—Me respondió.

--¿Qué? ¿De nuevo?—Subí a mi cuarto y baje. Daniel se quedo boquiabierto al ver mi velocidad. Los salude y estaba por salir corriendo de casa pero el me paró.

--Para eso estoy aquí.

--¿A si?

--Pero me gusta caminar.

--Hija no tienes tiempo de caminar. —Repuso Antonio. Murmure un juramento y los me miraron.

--Si no me quieren oír, tápense los oídos. —Salí junto a mi amigo y subimos a su auto. Daniel conducía con una sonrisa en su rostro.

Mi celular comenzó a sonar. Atendí.

--Sasha.

--¿Qué necesitas Lucas?

--Necesito que conduzcas el auto de Mat, hasta el instituto y allí nos encontraremos, él ira conmigo.

--No ni loca.

--Por favor. —Suplico.

--Te dije que…--Mi amigo me quito el celular y hablo él.

--Si lo hará—Me entrego el teléfono luego que corto.

--Vuelves a hacer eso y no vivirás para contarlo. —Llegamos a casa de mi compañero y golpee la puerta.

--Hola—Me saludo Mike--¿Qué haces aquí?

--Busco a tu hermano.

--Pasa, ¿Quieres algo?

--No. —Se quedo mirándome, por suerte Lucas bajo.

--Oye Mike, creo que suena tu teléfono en tu cuarto—Su hermano subió.

--Dame las llaves.

--Ok—Pude oír a Mike espiándonos. Lo hice señas a Lucas para que se acercara y me oyera.

--Tu hermano esta espiándonos—El bufo, y negó. Me entrego las llaves, y antes de irme me pregunto.

--¿No preguntaras como está?

--No me interesa.

--Pero…

--Te veo luego Lucas. —Salí, subí al auto de Matías y conduje lento, odiaba las calles de la ciudad siempre llenas de tráfico.

Llegue al estacionamiento y me apoye en su auto con los brazos cruzados.

--¿Cómo te fue?

--Cállate—Le espeté a Daniel que se había acomodado a mi lado.

--¿Estas enojada por lo de anoche?

--Ahora que me lo recordaste si, eso, y además que me obligaste a manejar este auto.

--Debías hacerlo

--¿Dónde decía eso?

--Pero él…

--Él me trato como basura. Y se acabó.

--Bueno. Oye respecto a lo de esta mañana.

--¿Lo de esta mañana?

--Si, eso de ir a tu cuarto. ¿Algo que yo no sepa?

--Ni te imaginas cuantas. —Reí.

--Quiere decir que ¿Tienes muchas cosas de vampiro?

--Allí vienen—Cambie de tema rápidamente. Manejaba en Lucas, María iba en el asiento de copiloto y Matías en el asiento trasero.

Cuando este bajo pude oír murmurar.

--Dime que no hice ninguna estupidez.

--Sasha por poco te mataba anoche, decir que hiciste una estupidez es quedarse corto—Repuso Lucas.

Ellos caminaron hacia mí, Matías miraba al piso, debía estar avergonzado.

--Sisi yo… te lo agradezco—Murmuro.

--Ni lo menciones. —Le entregue sus llaves y me marche. Pude oír como se insultaba a si mismo.

lunes, 21 de diciembre de 2009

Capitulo 13: MAL MOMENTO

MAL MOMENTO

Llegue a casa, en mi cuarto me di un baño, me coloque un piyama y a la cama.

Puse el despertador y me tape con mi edredón.

Me di la vuelta, cerré lo ojos, y llore en silencio como nunca lo había echo, sentía un nudo en la garganta y una piedra en el estomago, quería desaparecer, maldecía por ser lo que era.

Me quede dormida en medio de todo ese dolor y tristeza.

No soñé con nada, era un profundo silencio y mi mente no lo interrumpió.

Escuche mi celular sonar, era el despertador, abrió los ojos y me levante, presione el botón de silenciador y me voltee hacia mi ventana.

Por esta se filtraban unos rayos de sol, eso significaba que hoy no saldría en todo el día. Murmure unas palabras que no repetiré y volví a la cama tapándome.

Cuando volví a abrir los ojos, me cambie y baje a la cocina, Antonio ya estaba cocinando el almuerzo.

--Pensé que tendría que llevarte la comida a tu cama.

--Lo siento, no tuve una buena noche y necesitaba descansar un poco sino reventaría. —En casa todo estaba cerrado, no entraba nada de luz, sino seria nuestro fin.

--¿Qué sucedió?

--Nada, no quiero hablar de eso. ¿Qué tal el trabajo?

--Igual que siempre. —Reímos.



Tuve que pasar todo el día encerrada, por suerte Mat vino después del instituto a traerme la tarea como cuando éramos pequeños.

--Hola. —Me sonrió.

--Hola—Le devolví el saludo.

--¿Cómo estas?

--Bien, no he salido.

--Ya veo. —Comenzó a reír.

--¿Qué sucede?

--Mañana Lucas y María te bombardearan con preguntas.

--¿Por qué?

--Piensan que te escapaste con Daniel, por que el también falto.

--¿Qué? ¿Y tú no me defendiste?

--Lo hice, pero ellos dijeron que te estoy encubriendo.

--Genial, pero tu estas de testigo que yo estaba aquí y que no podía salir.

--Ok.

Él se quedo hasta tarde, cerca de las 7:30 pm, haciendo la tarea junto a mí, riendo y comiendo unos postres que hizo papá, era su nueva receta y quería que la probara alguien más aparte de mi.

Al tiempo que el se marcho yo fui a cambiarme, papá ya se había ido y yo Salí a cazar unos cuantos mal nacidos.



Camine, camine y camine, pero no había nada, ningún rastro, ningún sonido y eso ya era algo malo.

Era gracioso que esperara que Dan saliera por detrás de mí y me asustara o comenzara a molestarme nuevamente.

Pude oír un grito ahogado y corrí a toda velocidad hacia ese lugar.

Vi como el vampiro saltaba desde un departamento y corría con algo en brazos.

Lo perseguí y cuando llegue, él tenia una niñita de unos 8 años en sus brazos, estaba desmayada, no gritaba pero oía su corazón latir.

Debía ser muy cuidadosa con lo que hacia, no quería que la pequeña saliera lastimada.

Lo golpee y agarre a la pequeña que casi cae. La dejé a un lado y ataque al vampiro, la pelea no duro mucho.

Cuando estaba por clavarle la estaca en su muerto corazón el me lanzo contra la pared, no pude gritar porque el golpe en mi espalda me quito todo el aire.

No me pude levantar, me dio una patada en la boca del estomago. Y por poco vomito. Peleo contra la oscuridad para que esta no me llevara, no quería que esa niña sufriera.

Me hizo recordar a mí a esa edad y mi accidente.

Vi como el me sonreía y se acercaba al cuello de la niña, cuando la mordió ella lanzo un gritito que se fue apagando a medida que él bebía su sangre.

Quise levantarme pero me había goleado mucho y no odia hacerlo, sentía impotencia porque mi cuerpo no se movía.

Su último latido de corazón sentí que fue también el mío, me levante pero la niña yacía muerta en los brazos de ese asqueroso.

Hace cuatro años que hago esto y jamás vi como un vampiro mataba a alguien, yo siempre era la carnada y ver ese tipo de escenas no era necesario.

Sentí la adrenalina correr por mis venas y unas ganas de matar inmensas.

El comenzó a reír a carcajadas de mi cara, dejo caer el cuerpo inerte al piso como si no le importara que había sido una pequeña niña, que había tenido vida.

Lo ataque con tanta rapidez que el no pudo escapar, lo golpee hasta cansarme.

Yo sabia que lo que hacia estaba mal, una cazadora solo mata y hace justicia, pero en ese momento me importo un comino el honor de los cazadores y me dispuse a jugar con él.

Lo dejaba correr para que intentara escapar, pero lo atrapaba nuevamente y le daba más golpes.

Luego le clave cuatro estacas y al final, la quinta fue dirigida a su negro corazón.

Lo prendí fuego y tome mis estacas y las volví a su lugar, en un cinturón que escondía detrás de la campera con lugar para guardar mis cuchillas. Siempre lo llevaba.

Llegue a casa, no llore, estaba aun en shock, mi cuerpo se movía automáticamente.

Quería llorar, desahogarme, pero las lágrimas no salían, no podía hacerlo, lo único que logre fue insultarme mentalmente una y otra vez, por haber sido tan débil.

Ya era hora de ir al instituto, me bañe, y Salí.

No quería llorar frente a mi papá porque tendría que explicarle lo sucedido y no lo soportaría, yo sabia que el se avergonzaría de mi.

Estaba furiosa, no tenía autocontrol, no tenia paciencia y no quería que nadie me molestara.

Salí de casa y camine directo al instituto, no me importaba cuan temprano fuese, iba lentamente, con una angustia interna que me comía por dentro.

Llegue mas temprano de lo que siempre he llegado, en resumen, a la hora en que todos llegan.

Todos estaban apoyados en el auto de Mat. Me dirigí con ellos, pero inmediatamente me arrepentí cuando recordé lo que Mat me había dicho ayer.

--Hola. —Saludo María ansiosa.

--Hola chicos. —Todos se quedaron callados y ninguno abrió la boca, estaban esperando para preguntarme. —Vamos, se que me quieren preguntar, comiencen porque se me esta acabando la paciencia.

--¿A dónde fueron?—Interrogo Lucas.

--Primero deberías preguntar si realmente me escape con Daniel o son tus tontas suposiciones—Comente.

--¿Entonces no te fuiste con Daniel?—Indagó María.

--No, ayer no me sentía bien y por eso falte a clases. —Respondí.

--Ohhh—Se quejo mi amiga.

--¿Por qué dices eso?—Pregunté.

--Es que hacen linda pareja.

--Que lastima. —Hice un puchero, y me fui a clases.

Entre a mi salón, fui la tercera en llegar, Dan fue el ultimo y cuando entro me sonrió pero yo no hice lo mismo, solo suspire, estaba muy mal como para intentar fingir un poco.

El profesor entro, nos saludo y cuando me miro sonrió para si mismo, me parece que verme en este estado lo hacía muy feliz.

--Señorita Zafiro.

--¿Si?

--¿Termino su trabajo?

--Claro—Se lo entregue. Había pasado dos días en él, para que Ramírez no tuviera nada de que quejarse.

--Bien dudoso—Respondió sonriéndome. —Debería ser mas prolija, esta muy incompleto.

--Si esta tan incompleto y desprolijo ¿Por qué usted no lo hace por mi? Tal vez así le agrade.

--¿Cómo?

--Wow, además de ser un profesor frustrado es un sordo, Miren eso amigos tenemos el pack completo—Todos rieron de lo que dije.

--¿Disculpe?

--Espero, creo que no es sordo es ESTUPIDO.

--Zafiro.

--¿Ramírez?

--Fuera del salón ahora.

--¿Qué?

--Salga del salón.

--Como guste. —Comencé a guardar mis cosas en mi mochila.

--Su padre sabrá todo.

--¿Tiene su numero telefónico o se lo doy yo?

--Su madre se avergonzaría de su comportamiento—Y esa fue la gota que derramo el vaso.

Me acerque a él con paso decidido, lo mire fijo y su corazón comenzó a latir mas rápido, estaba asustado, seguro que me parecía a una vampira sanguinaria sin colmillos, los cuales por suerte no habían salido… aun.

--Escúcheme bien, usted no me conoce y si vuelve a mencionar a mi madre, lo que vera no se lo imagina ni en sus peores pesadillas, y le aseguro que por las noches no volverá a pegar un ojo.

--¿Es una amenaza?

--No, es una advertencia. —Salí del salón, dejando a todos con la boca abierta y un profesor a punto de sufrir un colapso.

Camine por los pasillos, en silencio, no sabia que hacer, así que Salí al patio y me senté dejando que la brisa revolviera mi cabello, no se cuanto tiempo estuve así, solo se que oí la campana y corrí para dirigirme a mi clase.

Entre y Daniel me miraba, sentía que con sus ojos podía ver dentro de mi alma, eso incomodaba.

Y así pasaron todas las clases el no me quitaba los ojos de encima, aunque al menos no me hacia hablar.

Cuando era el almuerzo el camino a mi lado en silencio, algunos de mis compañeros de historia pasaban y me sonreían o me felicitaban, pobres idiotas.

Llegamos a nuestras mesas y compre una latita de Pepsi.

--No tengo hambre. —Realmente no se como hacia para seguir respirando.

Me quede en silencio, todos hablaban, tomaba mi bebida de a pequeños sorbos, parecía estar en otro mundo pero yo seguía pendiente de todo, así que note cuando mis tres amigos nos miraron a Dan y a mi, y sonrieron cómplices.

Lucas se acerco a Dan y le susurró.

--Dan, todos sabemos que te gusta Sasha, pero si la sigues mirando así, te golpeara. —Él solo les frunció el seño y me siguió mirando como lo ha estado haciendo todo el día.

Mire mi reloj, sonreí, levante de mano y fui bajando mis dedos de acuerdo a los segundos que pasaban. 5, 4, 3, 2,1…

Los parlantes que se encontraban en las esquinas de la cafetería dejaron oír la voz del director.

“Sasha Zafiro por favor presentarse en dirección”

Sonreí para mi misma, me levante y mis amigos me interrogaron.

--¿Sisi que hiciste?—El primero fue Dan.

--¿Sasha que sucede?—La siguiente María.

--Por favor dime que no te volverán a expulsar—Pidió Lucas.

--No te puedo asegurar eso—Le sonreí.

Estaba por marcharme pero Mat me siguió, tome el último sorbo y lance la lata a la basura.

--Iré contigo—Aclaro cuando lo mire frunciendo el seño.

--Mat, de esta no me podrás salvar, hablo en serio—Susurre.



Llegue a la oficina y detrás de un mostrador había una anciana muy cariñosa.

--Hola Sasha.

--Hola Ester. —Salude. Mi amigo iba caminando detrás de mí, pero lo detuvo.

--No podrás ayudar esta vez Mat, lo siento.

Entre a la oficina del director López.

--Hola—Murmure y el me dio un saludo muy serio, esto estaba feo y lo sabia.

--¿Sabes porque estas aquí?

--No.

--Amenazaste a un profesor.

--No lo amenace, le advertí—Aclare.

--¿Y puedes explicarme cual es la diferencia?

--Que una loca amenazaría a su profesor, una persona común y corriente advierte.

--¿Sabes que estas a una amonestación de quedar expulsada?—Asentí solemne. —Puedo perdonarte, solo si te disculpas.

--No hay problema. —La puerta se abrió y entro Ramírez.

--Zafiro—Me sonrió como si me hubiera ganado, ¿Cuántos años tenia ese hombre? Debía dejar de comportarse como una adolescente.

--Hola profe.

--Sasha discúlpate.

--Claro—Me voltee a mi profesor. —Lamento lo sucedido esta mañana en el salón de clases.

--No acepto sus disculpas—Respondió ensanchando su sonrisa.

--¿Qué?

--Que no acepto sus disculpas.

--Como quiera. —Estaba por salir y el director me llamo.--¿Si?

--Vuelva aquí.

--¿Usted quería que pidiera disculpas? Lo hice, el que este perdedor no las acepte es su problema.

Salí de su oficina, salude a la secretaria y Salí, pensé que Mat se había marchado pero el estaba esperándome afuera, bufe.

--¿Cómo te fue?

--Emm…--El director salió detrás de mi, yo seguí caminando.

--Sasha Zafiro vuelve aquí—No le di importancia—Sasha Lucrecia Zafiro vuelve o te expulso.--¿Realmente era necesario que gritara mi nombre completo? Mi gire y volví sobre mis pasos. Me acerque pero antes de que comenzara a hablar le corte.

--Entonces es mejor que me de las fechas de cuando rindo mis exámenes. —El hombre se quedo con la boca abierta. Pero Mat me agarro del brazo con fuerza e hizo que lo mirara.

--Suéltame—Mi vampira amenazaba con salir completamente.

--Sasha volverás y le pedirás disculpas. —La presión aumento.

--Ya lo hice y él no las acepto. Déjame.

--Deja de comportarte como una tonta, cabezota, testaruda y engreída—Me grito. Trague saliva.

--No me comporto así.

--Ve y hazlo—La presión aumento, mi brazo estaba doliendo, yo no le quería hacer daño a Mat. —O dejare de ser tu amigo.

--Está bien.

--Eres una malcriada. Te odio. —Me sentí como si me hubieran echado un balde de agua fría encima. Eso me había dolido y las lágrimas amenazaban con salir en cualquier momento pero no le demostraría que él me había lastimado.

--Si eso piensas de mi—La campana sonó y todos comenzaron a dirigirse a sus clases—No quiero verte, hablarte, ni oírte nunca mas—Le grite.

--Sisi…--Yo también lo estaba lastimando, y que, espero que siento lo que es perder algo que quieres.

--Suéltame. —Tironee. El apretó con más fuerza y lastimaba.

--No.

--Déjame ahora, te odio.

--No te soltare.

--HAZLO—Lo empuje, ¡Era una estúpida! Lo había lanzado, y cayo al suelo, podría haberlo lastimado.

Cerré los ojos, tome un profundo respiro y camine entre todos dejando a mi ex mejor amigo en el suelo, mirándome atónito.

Yo estaba sola, no había nadie en el pasillo, abrí mi casillero y comencé a limpiarlo, deje que unas lagrimas salieran, dándome un poco de desahogo o iba a morir.

Cuando termine, no alcance a cerrarlo porque este lo hizo solo, y yo sabia quien era me voltee rápidamente para que no me viera llorar, no me gustaba.

--¿Qué haces aquí?—Le pregunte a Dan, que caminaba a mi lado en silencio.

--¿Puedo hacerte la misma pregunta?

--Me expulsaron, y tú deberías estar en tu clase de geografía.

--Lo se. —Rio.

--¿Acaso no puedes dejarme sola?—Salimos por las puertas del establecimiento.

--Ya te he dicho que no puedo.

--Por favor. —Suplique. Caminamos un poco más, ¿Por qué me seguía? De pronto el se paró frente a mi.

--¿Qué diablos?

--¿Qué te sucede?

--Nada—Respondí rápidamente.

--¿Por qué estas así? Casi matas a Mat

--Yo nunca le haría daño a Mat.

--Mentirosa. —Me acuso—Tú sabes muy bien que en la manera en que lo empujaste pudiste haberlo quebrado o algo.

--Yo no le haría eso jamás.

--Pero lo hiciste.

--No lo hice. Déjame en paz.

--Desahógate.

--¿Qué?

--Desahógate conmigo, a mi no me puedes lastimar como a él, además yo se tu secreto.

--No necesito desahogarme

--Si lo necesitas, hazlo, si quieres golpéame, no me lastimaras, soy vampiro.

--No quiero

--Hazlo.

--No

--HAZLO—Me agarro de los hombros y me sacudía.

--No—No dejaba de sacudirme.

--¿Qué te sucede?

--Nada—Me zamarreó aun más.

--¿Qué te pasa?

--¿QUIERES SABER QUE ME PASA? MI VIDA, ES ESO, ESTOY CANSADA, CONFUNDIDA, YO… YO NI SIQUIERA SE LO QUE SOY, NO SOY HUMANA, NO SOY VAMPIRA, SOY AMBOS O NINGUNO DE LOS DOS. NO SIRVO PARA NADA, CASI MATO A MATIAS, POR POCO ATACO A MI PREOFESOR, Y NO SIRVO COMO CAZADORA, PORQUE SI SIRVIERA EN ALGO, ESA NIÑA AUN SEGUIRIA VIVA, ELLA MURIO POR MI CULPA DELANTE DE MIS OJOS Y YO NO HICE NADA. ESO ES LO QUE ME PASA. —Estaba jadeando, Daniel me miraba con las pupilas dilatadas.

Se sentía bien sacar todo eso, las lágrimas comenzaron a abrirse paso a través de mis ojos. Me tape la cara con mis manos, no quería que me vieran llorar.

Sentí unos brazos rodearme y apretarme con fuerza. Yo igual lo abrace, lo necesitaba.

Comencé a llorar aun mas fuerte, no odia parar, lo apreté mas y el hizo lo mismo.

--Está bien, tranquila, ya pasó.

--¿Por qué te dije todo eso? No se lo he dicho a nadie nunca, en los 15 que llevo, jamás se lo confesé a nadie, ¿porque a ti se?

--¿Por qué confías en mi?

--Eso esta muy mal—Susurre, ocultando mi rostro en se pecho. —El me levanto y se sentó conmigo en brazos.

--No veo porque.

--No lo entenderías. —Me excuse. El me mantuvo así, meciendo me y diciéndome al oído.

--Tranquila, no fue tu culpa, hiciste lo que pudiste.

--Pero si no hubiera sido tan débil, no le hubiera sucedido nada a ella, apenas debía tener 8 años.

--¿Puedo hacerte una pregunta?

--Claro

--¿No deberías estar acostumbrada a este tipo de cosas siendo que trabajas de eso?

--No, digamos que yo siempre soy la carnada.

--¿Carnada?

--Si, así no me es necesario luchar demasiado porque tengo el factor sorpresa.

--Por eso te sorprendió verlo por primera vez.

--Exacto.

--¿Tu papá lo sabe?

--No se lo dije, vine aquí para estar sola y que nadie me molestara.

--Y te encontraste con Ramírez.

--Antonio va a matarme

--No lo creo.

--No lo conoces.

--Tranquila, dile porque estabas así, el no se enojara y tampoco te matar, si quieres voy contigo.

--No es necesario. —Levante mi cabeza y le di un besito al borde de su mandíbula.

--¿Sabes? Me lo haces más difícil.

--¿El que?

--El no besarte teniéndote en mis brazos.

--Lo siento. —El rio de mi comentario. —Gracias.

--¿Por qué?

--Por no comportarte como un idiota.

--Está bien. De nada.

--Me levante y sacudí mi ropa, no se cuanto tiempo habíamos estado juntos pero era tarde y Antonio me estaba esperando hace rato.

--Debo irme.

--¿Ya?

--Debía estar en casa hace mucho—Reí.

--¿Estas bien?—Negué.

--No puedo recuperarme en unas horas, pero tal vez mañana esté de mejor humos que hoy.

--¿Quieres que vaya contigo?

--No, ya has hecho demasiado con solo escucharme.

Él no insistió y dejo que me fuera a casa sola, iba llorando en silencio pero no quise que papá me viera así, por lo que antes de entrar me prepare para lo peor y seque mis lágrimas, arreglándome un poco para que no se notase que estuve llorando.

Suspire profundo y entre a casa, Antonio estaba frente a mi con los brazos cruzados sobre su pecho, parecía que quisiera matarme allí mismo.

Lo mire no se me ocurría nada para decirle en situaciones como estas, espere que fuera él quien comenzara.

--Me llamaron del instituto—Baje la cabeza.

--Lo siento.

--¿Dónde estabas?

--En el instituto.

--Eso era hace rato, me llamaron hace una hora y media, aproximadamente ¿Dónde te habías metido?

--Ni loca iba a dejar mis cosas allí, tarde vaciando mi casillero para traer todo—Le mostré mi mochila que se rebalsaba.

--Hueles a vampiro—Acuso.

--No me digas.

--No a vampiro—Señalo a casa—A vampiro—Señalo la puerta refiriéndose a otro.

--Si no lo recuerdas, te lo diré, un compañero es vampiro, comparte todas sus clases conmigo y es amigo de los chicos, es obvio que también estoy impregnada de su aroma.

--Está bien. —Suspire, no creo que aguantara mas, mis ojos estaban brillosos a unto de comenzar a llorar.

--Quiero irme a mi habitación para estar sola ¿Puedes decirme cuales son mis castigos?—Quedó perplejo por mis palabras.

--Emm… No más televisión.

--Está bien.

--No mas música—Subí a mi cuarto y baje en un santiamén, le entregue mi grabador y mi mp4.

--¿Algo mas?

--No más computadora. —Le entregue mi laptop. Demostraba estar sorprendido por mi comportamiento, si iba a decirme algo mas esperaba que fuese rápido, para no llorar frente a el.

--Ya está.

--Y no mas teléfono—Mi celular comenzó a sonar, yo lo saque de mi bolsillo, corte la llamada y se lo entregue.

--¿Puedo irme a mi habitación ya? De verdad necesito estar sola.

--¿Estuviste llorando?

--No—Respondí rápidamente, pero se me escapo una lagrima.

--¿Por qué?

--Me expulsaron ¿Recuerdas?

--Tú jamás llorarías porque te expulsaron, ¿Por qué estas así?

--Déjame ir a mi cuarto, quiero estar sola.

--No hasta que me digas.

--Por favor—Supliqué.

--No.

domingo, 13 de diciembre de 2009

un favor

Vayan a
READERS CLUB
y voten por mi blog
en la encuesta de mejor blognovela
espero su colaboracion porfisss

sábado, 12 de diciembre de 2009

MALA NOTICIA

Debo decirles que mi madre me enviara al campo por unas semanas, es decir, nada de tecnologia para mi.
Espero que sean pacientes porque tan pronto como vuelva les subire otro capitulo.
Bueno suerte, lindas vacaciones
y lo mas importante
FELICES FIESTAS

Capitulo 12: REUNION

REUNION.

Papá apareció desde la cocina.

--¿Y que tal?

--Bien. Pensé que intentaría matarme o algo parecido. —Le sonreí, estaba un poco mas tranquila.

--No creo que haya querido matarte, a él le gustas.

--Claro papi. —Fui sarcástica.

--Si no hubiera sido así, no hubiera intentado saltar por la ventana para sacarte de aquí antes de que yo te hiciera daño. El te quiere y por lo que se nota, mucho.

--Y ahora quieres parecerte a Matías.

--¿Por qué lo dices?

--Porque me lo repite mas de cien veces al día.

--Tiene mucha razón.

--Papá, olvídalo ¿Si?—Camine a mi habitación, por lo menos tenia preciadas armas conmigo.

Comencé a hacer mi tarea, mi mente estaba a miles de kilómetros de allí, estaba muy segura de que Dan no me fallaría y no le diría a nadie sobre esto.

Ya era tarde y papá se tenía que marchar, antes de entrar golpeo suavemente la puerta.

--¿Sisi?

--Pasa papá.

--Es hora de irme.

--Ok. —Me levante y fui por detrás de él.

--¿A dónde crees que vas?

--Pues es de noche y yo…

--Esta noche no saldrás, será mañana.

--¿Mañana?

--Si,

--No yo…

--Mañana estaré aquí temprano, ya es hora de que te saque los puntos, porque solo falta que termine de sanar por completo. Estarás como nueva mañana por la tarde.

--Pero no puedo tardar tanto.

--Eso o esperaras el doble.

--ESO—Grite y se rio de mi, y yo subí las escaleras refunfuñando como una niña pequeña.

Ya me estaba cansando, así que me recosté a escuchar música, para descansar.

En mi cabeza repetía una y otra vez ese grandioso beso antes de que el se confesara.

Había algo y era lo que mas me dolía, y eso era que él de verdad me amaba, se me había confesado sabiendo que yo podría haber corrido gritando.

Tampoco podía sacarme de la cabeza, sus ojos cuando le dije que nosotros jamás estaríamos juntos y que intentara olvidarse de mí, eso me dolería más que cualquier cosa.

Ya eran las cinco de la mañana y papá había regresado a casa.

Fui hacia el baño y cogí el botiquín de primeros auxilios y baje las escaleras, pero el ya tenia todo preparado.

Me senté en una silla y con sumo cuidado el comenzó a quitar los puntos, y estaba en lo cierto mi brazo estaba muy bien, en horas horas ya podría salir a patearle el trasero a algunos chupasangre, no debería llamarlos así, yo tenia algo de ellos.

Me bañe, con sumo cuidado intentando no lastimarme y tener que estar encerrada en casa otra noche más.

Ya estaba lista y salí de casa, era temprano por lo que camine lentamente hasta llegar al instituto.

Ellos estaban apoyados en el auto de Lucas.

--¿A quien esperan?

--A Dan.

--Ok. Los veo luego. —Estaba por seguir caminando y alguien me llamo. Me voltee--¿Qué?

--¿No te quedaras?—Era María.

--Para nada. —Estaba por entrar y escuche unos pasos detrás de mí.

--Sisi.

--¿Qué Mat?

--¿Todo bien?

--Si te refieres a Dan, podría decirse que todo bien, ya lo arreglamos. —Comente con una sonrisa. —Eso espero. —Agregue demasiado bajo como para que el pudiese oírme.

En historia estaba muy nerviosa, no sabría que decirle a Dan cuando se me acercara.

Y como siempre el profesor Ramírez, haciendo preguntas que aunque no quisiera aceptarlo yo respondía mejor que el.

Lo mas extraño fue que el no se presento, en ninguna de sus primeras cuatro clases.

Cuando me dirigía a la cafetería, me sentí extremadamente triste porque el había seguido mi consejo, se había alejado de mi, pero aunque fuera apenas también me encontraba feliz, porque si el no insistía seguiría con vida y eso para mi era suficiente.

Llegue y me senté junto con ellos.

--¿Y Dan?—Pregunto Lucas.

--Acaso soy su madre.

--No, pero compartes todas tus clases con él.

--No vino al instituto. —Sonreí.

--¿Sabes donde esta?

--Debo saberlo. —pareció una pregunto.

--No solo decía.

Seguimos en silencio unos minutos, hasta que sentí unos pasos detrás de mi y su respiración en mi cuello.

Todos se quedaron callados.

--Quiero hablar contigo. —Susurro, su aliento me hacia cosquillas.

--Luego.

--Ahora, es sobre nuestro pequeño secretito. —Sentí como sonreía ante aquella idea.

--¿Qué quieres Daniel?—Discutió Mat

--Hablar con Sisi.

--Te dije luego.

--Puedes decirlo aquí. —Un calosfrió me recorrió.

--Preferiría en privado—Rio Dan.

--Me parece que no. —Contesto mi amigo.

--Si tú insistes. —Estaba por abrir la boca, pero me levante, lo agarre de la camisa y lo lleve conmigo fuera de la cafetería, todos me miraban incrédulos, pero estaba controlado mi ira por lo que no le di importancia.

Salimos y lo arrastre hasta un pasillo alejado donde no habría nadie ara interrumpirnos.

--Vuelves a hacer eso y te atravesare como a una brocheta ¿Te quedo claro?—Me había acercado a él para no gritar.

--No sabía que me desearas tanto.

--Deja de comportarte como un idiota. —Exclame furiosa. —Prometiste no decirle nada a nadie nunca. —Murmure un poco triste.

--No se los iba a decir—Me hablo con una voz suave.

--¿Entonces que pensabas decirles?

--Cualquier tontería, ellos no se pondrían a averiguar si es cierto o no lo que dije.

--No los conoces. ¿Qué quieres?

--¿Por qué ayer me echaste de tu casa?

--Porque te dije que después de que contara mi secreto te marcharías pero no lo hiciste y tuve que hacerme cargo yo.

--Pero ¿Por qué querías que me marchara?

--Porque demasiado te soporto a ti aquí, a los otros allá afuera, déjame al menos disfrutar de mi hogar.

--No sabía.

--Bueno ahora lo sabes. Y un favor.

--¿Qué?

--No vuelvas a hacer lo que hiciste allá.

--No le veo nada malo.

--Pues yo si.

La campana había sonado y ya era hora de ir a nuestras clases, María no dejaba de mirarme, suspire y me fui a donde estaba ella.

--¿Qué quería?

--Nada, solo pedirme unos apuntes. —Oí la suave risa de Dan detrás de mi.

Por suerte las demás horas el se comportó.

En la salida fui al auto de mi amigo.

--Hola Sisi.

--¿A que hora es el entrenamiento?

--De 5 a 7 de la tarde.

--Ok.

--Te veo mañana.

--Suerte. —Me fui a casa.

Apenas llegue, hice mi tarea.

--¿Por qué tan apurada?—Pregunto papá.

--Por nada.

--¿Segura?

--Si, voy a bañarme. —Ya eran las 4:30 pm y estaba lista.

--Te ves bien.

--Gracias papá. Ya vengo, volveré como a las 7:30 pm u 8pm.

--Adonde iras.

--Al instituto. —El solo comenzó a reír, y por más que sonara estúpido yo tenia razón allí era donde entrenaban.

Llegue a las 5 y algo.

Los deportistas ya estaban jugando, al parecer la prueba había comenzado antes.

Me dirigí a las tribunas y allí estaba sentado Lucas, llevaba una gran sonrisa en su rostro.

Parecía estar concentrado en algo, seguí su mirada y ¡Eureka! Estaban entrenando también las porristas y allí María daba vueltas sin parar.

Camine y me senté a su lado, el se sobresalto.

--¿Qué haces aquí?—Me miro fijo.

--Y a ti que te importa.

--¿No me vas a saludar?—Le murmure un “Hola” y le di un beso en la mejilla.--¿Qué haces aquí?

No le conteste, solo me limite a mirar donde estaba Jake, quien se paro y me saludo pero yo fingí no verlo.

--¿Estas ayudando a Mat?

--Sip.

--Ya me parecía. —Solo reí.--¿Qué cuentas?

--Nada.

--¿Qué hay de Daniel?

--¿Qué con él?

--Debes estar bromeando ¿Es que aun no te has dado cuenta?

--¿De?

--De que le gustas.

--Tú también no por favor.

--¿Yo tampoco?

--Sabes, Mat me tiene cansada sobre ese tema.

--No lo sabía.

--Y no se lo digas. —Oímos un grito, miramos y una de las animadoras había caído, y se había raspado, solo blanquee los ojos.

--Es tan buena. —Murmuro él.

--¿María?

--Si, no imagino como es que logra moverse así, yo solo sirvo para nadar y nada mas. Pero ella…

--Es genial. —Asintió. Jake esta vez paro y me saludo, yo levante la mano e hice lo mismo, y le sonreí, pero no noto cuando le dieron el pase y lo golpeo en la cabeza, y él cayó.

Mi amigo no pudo evitar reír demasiado fuerte, María nos vio y también comenzó a reír.

--No sabia que podías hacer eso,--Jake se levanto—Hazlo de nuevo. —Estaba tan divertido como un niño pequeño.

--No. —Me recosté.

--¿Qué haces?

--Descansar, avísame si pasa algo interesante. Con solo ver a ese intento de jugador me aburro. —El se rio de mi comentario.

Paso aproximadamente una hora, me gustaba sentir la brisa en mi rostro.

--Sisi. —Murmuro.

--¿Qué?

--Mira—Me senté y me sorprendí.--¿Qué hora es?—Pregunte alarmada.

--Las 6:15.

--Debían terminar en 45 minutos. —Cogí el celular y marque el número de mi amigo.

--¿Sasha?—Estaba enojado, seguro había interrumpido algo, sino el me llamaría Sisi.

--Debes venir ahora.

--Pero faltan 45 minutos.

--Lo se, pero al parecer terminaron antes.

--Haz algo para entretenerlo.

--No me arriesgare de nuevo—Lucas se volteo a mirarme. —Yo no pienso…--Él me quito el teléfono de las manos.

--Escúchame pedazo de imbécil, ven aquí ahora, ya podrás acostarte con ella otro día. —Me sorprendí que tan enojado estaba.

--Ya vengo—Me levante, estaba por bajar, pero Luca me atrapo.

--¿Adonde crees que vas?

--A retrasarlo un poco.

--No lo harás.

--¿Por qué?

--Porque te dijimos que no es bueno meterte con él. Tú te quedas aquí.

--¿Quieres ocupar el lugar de Mat? Diciéndome que puedo y no hacer.

--No.

Vimos que Jake, caminaba hacia mí, con una gran sonrisa petulante en su rostro.

María llego junto a nosotros.

--Hola Jake.

--Hola María.

--¿Cómo están?—Pregunto el capitán del equipo.

--Muy bien pero ya nos íbamos. —Me estaban llevando y no opuse resistencia.

--¿Tu también?—Se dirigió a mi.

--Si ella también se va. —Esa voz la conocía y por dentro de mí grite hasta cansarme.

--¿Y tu quien eres?

--Su amigo, vamos chicos. —Daniel me agarro del brazo y me llevo con él, todos quedaron atónitos.

--¿Qué haces aquí?

--Salvándote.

--No necesito a nadie que me salve. —Me marche tan rápido como pude, por suerte no me siguió.

Entre a casa, solté un grito de frustración y camine hacia mi cuarto enojada.

--¿Qué sucede?—Pregunto papá.

--Nada. —Grité frustrada.



Esa noche saldría a trabajar, llevaba días sin hacerlo, y no me quería imaginar que había sucedido durante mi ausencia.

Papá se despidió y yo salí de casa, llevaba unos vaqueros y una blusa muy bonita, encima de esta una campera azul oscuro.

Caminaba en silencio, debía usar el factor sorpresa, no estaba tan sana como para una pelea cuerpo a cuerpo.

Olí el aroma a un vampiro, era el mismo que el extraño mensajero que mate hace unas semanas.

Dentro de mí sentí unas ganas tremendas de correr hacia él y despedazarlo por alejarme del chico de mis sueños. Pero tuve una mejor idea, lo seguiría, además parecía llevar demasiada prisa como para estar cazando.

El lugar al que iba no era cerca, salimos de la ciudad y seguimos corriendo, se metió en un frondoso bosque y yo no lo dude, e hice lo mismo.

Me escondí detrás de unos arbustos lo suficientemente lejos como para ver y oír, pero no como para que sintieran mi fragancia.

Estuve así por un tiempo, estaba muy concentrada en esa conversación que tenían al menos 5 vampiros.

De pronto un brazo me rodeo por la cintura y otro me tapó la boca tirándome para atrás. Caí sobre el vampiro, intente pelear pero me sostuvo con mas fuerza, no debía hacer ruido o los otros vendrían en su ayuda.

Me relaje en sus brazos y cuando estos comenzaban a deslizarse, con un raido movimiento lo voltee, me puse encima de el y puse mi estaca en sus corazón.

Para mi sorpresa no era quien me esperaba, en ningún momento me hubiera imaginado que era él. Se aprovecho de mi sorpresa y el me volteo quedando encima de mi sentado sobre mis caderas.

--¿Qué diablos haces aquí?—Susurre enfurecida.

--Siguiéndote que crees.

--Déjame. —El se levante y yo me senté en el piso y el a mi lado. Mi miro fijamente y sonrió.

--Tienes colmillos.

--¿Qué?—Su sonrisa creció.

--Tienes colmillos. —Lanzo una breve carcajada. Pude sentirlos, odiaba que eso sucediera, en situaciones en que estaba en peligro salían sin que yo quisiera, todo era por instinto.

Me relaje para que volvieran a esconderse y sentí como me sonrojaba por el tema.

--¿Por qué me seguiste?

--Para protegerte.

--¿De que?

--De ellos. —Bufe.

--Por favor haz silencio. —Volví a mi posición y seguí atenta, él estaba detrás de mi y su respiración revolvía me cabello, me voltee y le indique que se alejara.

Era difícil esto, yo siempre escondía mi parte vampiro, es decir, la enviaba a lo mas profundo de mi ser para que esta no escapara, pero cuando olía a vampiro yo dejaba que se fusionara con la humana, pero cuando estaba realmente enojada se escapaba y yo era totalmente peligrosa.

Y estando aquí rodeada de vampiros aparentando ser una humana normal, estaba acabando con todo mi autocontrol.

Comencé a acercarme mas, estaba siendo muy idiota, pero Dan me agarro.

--¿Qué haces?

--Acercarme no puedo oír bien.

--¿Por qué te importa tanto lo que ellos hablan?—Su mirada era penetrante y sentía que estaba leyendo mi mente.

--No es eso. —Me deshice de su agarre pero tropecé con una raíz y caí al suelo. Todo sucedió muy raido, Dan me levanto corrió y me apoyo contra un árbol y el apretando su cuerpo con el mío intentando ocultarnos.

Mi respiración era agitada, cerré los ojos y me concentre en oír los pasos que cada vez estaban mas cerca, mi corazón estaba por salirse de mi pecho.

--No creo que nos encuentren. —Murmuro en mi oído.

--Para tu información, mi corazón a diferencia del tuyo si funciona. --Me frunció el seño y me los pasos se oyeron mas cerca, el me estrecho mas. Por suerte los ruidos comenzaron a disminuir, es decir, nos habíamos salvado. —Gracias.

--No hay de que. —Pero el no se movía.

--Ya puedes dejarme—Puse mis manos en su pecho.

--¿Por qué? Me gusta tenerte así. —Lo empuje con fuerza y el se quedo mirándome atónito.

--¿Pensabas que no tenia fuerza?

--Yo…

--Debo irme, te veo mañana.

Corrí lo más rápido que pude para alejarme de ese lugar y que él no me siguiera nuevamente.

Llegue a la ciudad y no fui a casa, necesitaba caminar y que el viento me relajara y despejar mi cabeza, aun seguía pensando que bien se sintió su cuerpo aprisionado con el mío. Estaba volviéndome loca, cada vez era más difícil resistirme.

Las calles estaban desiertas, al parecer los últimos días que yo había estado sin hacer nada los asesinatos han aumentado.

Iba caminando por el parque y oí un auto a unas calles, metí las manos en mi campera, el coche se iba acercando, hasta oírlo a mi lado, lo mas extraño fue que freno, yo igual no deje de caminar, no quería problema de ningún tipo.

--Señorita. —Era una voz masculina. Levante la cabeza y vi que quien me hablaba era un oficial de policía.

--¿Si?—El hombre se acerco a mí.

— ¿Necesita algo?—Sabia porque preguntaba eso, que hacia una chica de 17 años sola a estas horas.

--Para nada. —Mire que no iba solo, en el asiento trasero había un chico y no era cualquier chico. Suprimí una risa e intente parecer muy preocupada.--¿Sabe oficial? Si necesito su ayuda.

--Hare lo que pueda.

--Bueno, ¿Usted ha visto a un chico de unos 18 años, alto, musculoso, pelo negro, y ojos marrón oscuro—Oí la risa de Dan dentro del auto—Actúa como un idiota y se cree superior a todo?

--¿Es su novio?

--Oh dios no lo quiera, es mi hermanastro y bueno, usted sabe, los chicos de esa edad se creen invencibles, y temo que pueda estar comportándose como un niño y metiéndose en problemas. —El hombre no dijo nada y en su rostro se noto que lo conocía. —Por favor dígame que el esta bien, por favor. —Estaba por llorar ¡Que buena actriz!

--No, no, el esta bien, pero lo hemos encontrado.

--¿Lo dice en serio?—El hombre asintió--¿Dónde puedo encontrarlo? Espero que no haya echo nada malo o sino me castigaran

--¿A usted?

--Debía vigilarlo pero se escapo por la venta, no se como lo hizo y si mamá se entera…

--El esta ahí—Señalo la parte trasera.

--Es él. —El policía lo saco, pero el llevaba unas esposas, cogí sus manos y lo mire con la burla en mis ojos.

--Debería llevarlo a la comisaria.

--Por favor, no, no, no mi madre me matara. ¿Puedo hacer algo para que usted no lo lleve?

--No creo…

--Seguro que puede, por favor—Le rogué.

--Bueno hay algo. —Dan bufo.

--Si ¿Qué?

--Usted no debe decir nada. —Me sonrió. Y le devolví la sonrisa.

--Eso es muy fácil. —Le quito las esposas—Usted es el mejor oficial de policía de la ciudad.

--No lo creo—Me miro. —Y tu, compórtate—Señalo a Dan que estaba detrás de mi. —él no dijo nada, ni siquiera se inmuto, envidiaba su autocontrol.

--Gracias, gracias—Le di un abrazo y un beso en la mejilla.

--No hay de que.

El hombre se subió a su auto para marcharse y yo lo salude, cuando estaba un poco mas lejos le lance un beso. Lo observe hasta que desapareció de mi vista.

Voltee para hacerle frente a Dan y mi sonrisa se borro.

--Odio tener que parecer estúpidamente alegre. —Me queje.

--¿Lo dices en serio? Porque a mi me pareció que lo disfrutabas. —Estaba enojado. —“Usted es el mejor oficial de policía de la ciudad”—Me reparo agudizando su voz.

--Al menos te ayude. —Me miro fijo— ¿Ni siquiera me agradecerás lo hice por ti?—No dio singo de hablar. —Eres un caso perdido, adiós—Camine en lado contrario en donde estaba él.

Pero desgraciadamente hizo lo mismo que en el bosque, me atrapó y me acorralo nuevamente contra un árbol del parque.

--No quiero que vuelvas a hacer eso.

--Déjame. ¿Y a que te refieres?

--A eso, con cualquiera, de sonreír y… eso.

--Por favor, lo hago desde los trece, no puedes pedirme eso. Suéltame.

--No quiero.

--¿Es que siempre tiene que ser por las males? ¿No puedes simplemente dejarme y ya?—Negó.

--Me gusta tenerte así.

--Pues a mi no. —Lo empuje, pero el ni se movió, estaba usando su fuerza al igual que yo. Suspire frustrada. Mis ojos comenzaron a llenarse de lagrimas no se porque, mire hacia un lado.

--Mírame. —Murmuro pero la que negó esta vez fui yo—Por favor mírame. —Lo hice.

--¿Por qué a mi?

--¿Qué?

--¿Por qué a mi? Hay millones de chicas en el mundo, miles en esta ciudad y cientos en nuestro instituto ¿Por qué justamente teniendo tantas opciones, me elegiste a mí?

--¿Qué hacías tu tres semanas antes de que yo me inscribiera en el instituto?

--Llevar una vida semi-normal.

--Pues yo caminaba sin rumbo alguno, en un profundo océano oscuro sin ganas de vivir. —Sentí mucha pena por el. —Pero dos semanas antes de ingresar al instituto, iba caminando y pase por nuestro colegio, era la hora de la salida, me apoye en una pared, observando y envidiando la vida de cada uno de ellos.

>>Pero entre todas esas personas una resaltaba, no podía dejar de mirarla, ella era hermosa. —Lo mire fijo y el me sonrió. —Sentí como si ella fuera el salvavidas que había estado esperando por tanto tiempo, su sonrisa era radiante, ella era lo que siempre he soñado.

>>Después de ese día, iba a recostarme en esa pared solo a mirarla, como caminaba, como hablaba, todo. Me sentía estúpido por alegrarme cuando la veía correr porque llegaba tarde, o enfadarse con algunos de sus compañeros, me iluminaba, por ella sentía algo que nunca sentí por nadie.

>>Pasaron unos días y no soportaba solo verla, quería hablar con ella, tocarla, que supiera que yo existía, sabia que eso estaba muy mal, yo soy vampiro.—Sonrió con amargura.—Y ella una frágil humana.

--¿Qué le sucedió a ella?

--Deberías saberlo. —Fruncí el seño—Esa chica que me enloquecía y aun lo hace eres tu. —Abrí la boca y luego la cerré, ¿Qué le podía decir? Nada, no debía revelarle lo de la amenaza o la pagaban mis amigos.

Lo mire y el a mi.

Extendió su mano y acaricio mi mejilla suavemente, mi corazón se acelero y Dan me sonrió.

Tomo mi rostro entre sus cálidas manos y se acerco lentamente, debía impedirlo pero no quería eso, extrañaba el sabor de sus labios sobre los míos.

Primero fue solo un simple rose, pero luego me beso con dulzura, como si fuera una muñequita de cristal.

Le devolví el beso con igual cuidado, lo que sentía cuando me basaba era indescriptible.

Era mucha felicidad, me sentía completa, mi mundo frenaba y equilibraba, también algo de culpa por ponerle en peligro.

Cuando el beso acabo me miro sonriente, pero hui de su mirada, mis ojos se habían vuelto a llenar de lagrimas.

--Daniel, ya te dije, que no puedo.

--¿Entonces es eso?—Asentí—Quieres pero no puedes.

--¿Qué? No, no, no, no.

--¿Y porque me besaste? No te entiendo.

--Solo fue un impulso—No me creyó nada—Hazte un favor y aléjate, y olvídate de mi, así estaremos mejor los dos.

Me aleje lentamente, peleando por no volver sobre mis pasos y rogarle que me besara nuevamente y que nunca se alejara de mí.

Sue que el ya no estaba porque su aroma había disminuido y no odia oír su respiración.